septiembre 16, 2026

La historia detrás del descubrimiento de una nueva especie de pez en arroyos de General Pueyrredon y Mar Chiquita

Cnesterodon pampeanus
Investigadores del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC) publicaron un artículo con la descripción de una nueva especie de pez que habita ambientes acuáticos de la región pampeana.

 

Un grupo de investigación del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC, CONICET-UNMDP) —integrado por las investigadoras Verónica Taglioretti, María Alejandra Rossin y los investigadores Manuel Marcial Irigoitia y Juan Tomas Timi— publicó un artículo científico en el que se describe una nueva especie de pez de agua dulce. Se trata de Cnesterodon pampeanus, que habita ambientes acuáticos de la región pampeana y que durante mucho tiempo fue confundida con Cnesterodon decemmaculatus.

A partir del estudio detallado de sus características morfológicas y otros aspectos que permiten diferenciarla de especies cercanas, los investigadores pudieron reconocerla como una especie distinta y establecer formalmente su identidad y su nombre científico.

La serendipia es un hallazgo afortunado, valioso e inesperado que se produce de manera casual o accidental, a menudo mientras se busca o estudia algo distinto. Y luego una actitud de sagacidad por parte del investigador para comprender la importancia de ese hecho o evento casual. En este sentido, Taglioretti resalta el concepto de serendipia en el reconocimiento de esta nueva especie de pez, ya que este hallazgo surgió de una investigación que tenía otro objetivo: el equipo de trabajo se encontraba analizando el impacto de disruptores endocrinos presentes en el ambiente sobre los peces y sus comunidades de parásitos.

“Para ello, realizamos una observación minuciosa de más de 300 ejemplares identificados inicialmente como C. decemmaulatus de la región, enfocándonos principalmente en la observación de la morfología del gonopodio ya que las malformaciones en esta aleta pueden ser indicadoras de contaminación con estos compuestos. Sin embargo, el análisis detallado del gonopodio reveló que las diferencias observadas no eran anomalías, sino características propias de una especie distinta”, explica Taglioretti.

El gonopodio es la aleta anal modificada que presentan los machos para transferir el esperma a las hembras durante la copula. En general, la morfología de los órganos reproductores de una especie es uno de los caracteres morfológicos más utilizados en taxonomía, ya que son estructuras muy conservadas, muy poco variables en su morfología y, por ello, se utilizan como una característica de la especie, lo que permite diferenciarlas.

Estas diferencias morfológicas evitan que haya cruzamientos entre organismos de distintas especias, de ahí su importancia en la caracterización. En este caso la diferenciación se confirmó además a través del análisis de ADN. Se analizó en particular el gen mitocondrial de la subunidad 1 de la enzima Citocromo C Oxidasa -COI por su sigla en inglés de Cytochrome c oxidase subunit 1-, que se emplea como un código de barras genético por toda la comunidad científica para identificar animales. Este hallazgo fue posible gracias a la sinergia científica local, como el asesoramiento del investigador del instituto, Juan Jose Rosso, Ictiólogo y al personal técnico del IIMyC, Graciela I. Alvarez y el Matias S. Delpiani.

La historia detrás de la “Madrecita del agua”

Desde que Charles Darwin recolectó los primeros ejemplares de peces, durante su viaje en el Beagle y Leonard Jenyns los describió en 1842, se creía que en los arroyos y lagunas de la región pampeana habitaba una única especie de pez pequeño que comúnmente se lo llama “madrecita de agua” y cuyo nombre científico es Cnesterodon decemmaculatus. Sin embargo, lo que parecía una verdad absoluta cambió gracias a un análisis detallado de la morfología y la genética de peces recolectados en arroyos del partido de General Pueyrredon y Mar Chiquita.

“El estudio reveló que no estábamos ante una sola especie, sino ante dos que conviven en el mismo hábitat: la ya conocida, C. decemmaculatus y una nueva, bautizada como Cnesterodon pampeanus. Este descubrimiento obliga a reescribir las hipótesis biogeográficas de la zona y, lo que es más urgente, plantea un nuevo escenario para la ciencia aplicada. Al ser este un pez clave en ensayos de ecotoxicología, saber que existen dos especies distintas obliga a revisar investigaciones previas, ya que cada una de las especies podría responder de forma diferente a los contaminantes ambientales”, plantea la bióloga.

Desde el grupo de investigación observaron que, si bien ambas especies cohabitan en algunos arroyos de la región, y en general están asociadas a las comunidades de macrófitas —plantas asociadas a los cuerpos de agua—, se espera que las mismas presenten algunas diferencias fisiológicas, ecológicas y que se distribuyan y utilicen el ambiente y los recursos de modo diferencial. Estudios parasitológicos preliminares indican que hay diferencias en la composición de especies parásitas entre ambas especies capturadas en el mismo arroyo, lo cual podría ser indicativo de diferencias en su comportamiento, fisiología, entre otros. No obstante, dado la reciente descripción de la nueva especie, aún no hay estudios acerca de si presentan diferencias en los requerimientos ambientales y/o en la sensibilidad ambiental. Sin embargo, algunos grupos de investigación del país están comenzado sus estudios en ese sentido”, sostiene la investigadora.

Ante el descubrimiento surge una pregunta válida: ¿es común que ocurra esto con la fauna pampeana? “Si, es mucho más común de lo que imaginamos. Gran parte de las especies de la región fueron descritas hace más de un siglo basándose en pocos ejemplares y de lugares muy específicos y, desde entonces, no se han vuelto a revisar su estatus taxonómico. Esto genera un desfasaje entre la diversidad que figura en los libros y publicaciones científicas, y la diversidad real que habita hoy nuestros ecosistemas”, señala la investigadora.

Situaciones como esta resalta el valor de quienes trabajan en taxonomía, que son verdaderos “detectives de la naturaleza”, cuya misión es descubrir especies nuevas, y también reexaminar las ya conocidas para revelar la verdadera riqueza biológica que se esconde a simple vista. Taglioretti resalta: “Este aporte pone en relieve la necesidad de profundizar estudios sobre diversidad, aun en biomas asumidos como muy conocidos, reforzando la importancia de las ciencias básicas”.

Taglioretti cuenta que el hallazgo de esta nueva especie de pez implicó nuevos desafíos dado que el grupo se dedica principalmente al estudio parasitológico y no a la ictiología. “Estamos acostumbrados a describir nuevas especies de parásitos, hasta el momento nunca habíamos hallado una nueva especie de pez, hecho que no es tan común en la ciencia y menos cuando se trata de un pez ampliamente utilizado por diferentes grupos de investigación en el país. Este hallazgo nos permite plantear nuevas hipótesis de trabajo en nuestros estudios de ecología parasitaria, centrados en avanzar en el uso de las comunidades parasitarias de peces como indicadoras de la calidad ambiental en ambientes dulceacuícolas de la región pampeana”, concluye la investigadora.

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