El pasado fin de semana se presentó en Mar del Plata el conjunto escandinavo con un circo no tradicional que combina acrobacias de clase mundial, teatro físico, poesía visual y música en vivo interpretada por músicos en escena. En el diálogo con Bacap, Alexander Weibel Weibel explicó su rol en el show y de qué se trata.
El Teatro Radio City, Mar del Plata fue por primera vez escenario de una producción de Cirkus Cirkör, la compañía sueca que revolucionó el circo contemporáneo mundial y que integra, junto al Cirque du Soleil, el linaje de compañías que redefinieron las artes escénicas circenses a nivel global. En el diálogo con Bacap, Alexander Weibel Weibel, artista circense, director y músico español, contó el objetivo del show y su rol en él.
Knitting Peace no es circo tradicional, no es teatro y no es danza: es una experiencia escénica que combina acrobacias de clase mundial, teatro físico, poesía visual y música en vivo interpretada por músicos en escena. ”Es un espectáculo de circo contemporáneo muy visual. Tiene una estética bastante definida y especial que usa la lana. Knitting Peace significa tejiendo paso, tejiendo por la paz. El show trata de esa lucha que tenemos todos por alcanzar lo que queremos y qué es lo necesario para no rendirse”, explicó Alexander. Se mezcla lo filosófico con lo material: preguntarse a qué se aspira en la vida y cómo pelear por eso para conseguirlo se conecta directamente con la lana.
”Rápidamente pudimos ver que la lana puede tener muchas formas. Si tu cojes un pedazo de lana y lo estiras es una línea recta, es muy parecido a como es mucha gente en la vida. Van adelante, no dudan y simplemente van a por ello. Ese mismo trozo de lana puede hacerse un lío, un nudo, y así es mucha gente que se complica, se enreda y les cuesta avanzar. Ese mismo trozo de hilo puede ser un patrón tejido, un nudillo, algo muy organizado. También hay mucha gente que funciona muy bien porque es muy organizada. Entonces rápidamente vimos que quedaba mucho juego con el material y con él hemos construido toda la escenografía del show”, expresó el artista español.
En el show hay grandes ovillos de lana donde los artistas realizan acrobacias, una pared de lana por la que escalan y una gran escalera hecha con tejido al crochet que se va cayendo a medida de que se deshilacha. Todo sigue una lógica. ”Hay muchos elementos nuevos, que es lo que nos gusta en la compañía: buscar cosas nuevas, formar cosas nuevas”, dijo Alexander.
Su camino por Cirkus Cirkör tardó en llegar. Antes de comenzar su recorrido como artista circense iba a ser violinista pero estudió ingeniería tres años en Madrid, España. ”Tenía por un lado la disciplina del violín, la fuerza de la formación física de las artes marciales y tenía interés por el circo”, expresó. Luego de estudiar en España y Rusia donde las academias eran básicas o tradicionales descubrió la compañía sueca que además era universidad y le permitió llegar a la creación de Knitting Peace. ”Hice la audición, entré, me gradué ahí en 2010 y empecé a trabajar a nivel profesional”, dijo.
Con lesiones en el medio de su carrera, Alexander comenzó a incursionarse más en la investigación para crear cosas nuevas, diferentes a las demás. ”Empecé con la mezcla con la música, siempre me ha gustado mezclar la música con el circo pero también me gusta pensar desde la ingeniería. Me ha ayudado mucho a crear elementos nuevos, que es lo que me interesa a mi. El circo contemporáneo es crear disciplinas nuevas o darle un giro a algo que ya existe, no hacer simplemente lo mismo que hacen todos. Es buscar algo diferente y que el público pueda ver y sentir algo diferente”, aseguró.
No es un show estático. ”Es un proceso en el que se deciden algunas cosas al principio y luego muchas veces el show se va creando sobre la marcha. Ahí empiezas a construir y modificar cosas porque en general los elementos escenográficos que tenemos son los elementos que usamos en el show, entonces tienen que tener esa doble función. Aparte de ser bonitas tienen que poderse usar para hacer cosas. Entonces es un proceso que lleva en papel varios años de preparación y a la hora de crearlo son un par de meses”, dijo el artista español.
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”Hay una serie de escenas donde la gente tiene la posibilidad de conectar con su propia vida y muchas veces hay gente que nos ha escrito después del show que ha entendido algo, que ha sentido algo: ‘Yo me sentía exactamente igual en esa escena’; ‘entiendo perfectamente lo que está pasando ese artista‘. Aunque ese artista esté escalando una pared de lana y nadie ha probado eso antes, entienden la relación con la metáfora. Eso sí que lo sienten. Eso es lo que nos gusta y luego aparte simplemente poder viajar con el show, ver el mundo, conocer gente, ver culturas nuevas, ver cómo vive la gente. Es maravilloso. No conocía Mar del Plata, es la primera vez. Había oído hablar de ella pero no había estado. Estuvimos con este show en Buenos Aires y en Rosario hace 11 años y teníamos muchas ganas de volver”, aseguró Alexander.
