Julia Mengolini: “La principal urgencia es reconstruir un lazo de sensibilidad social”

La periodista presentó en la Feria del Libro Mar del Plata Puerto de Lectura su primer libro: Las caras del monstruo. En diálogo con BACAP, Mengolini recupera algunas de las ideas que dieron forma a ese libro.

Por Camila Spoleti

“Siempre estaba dando vueltas la idea, pero no estaba muy claro qué libro. Y de repente me quedó muy claro, ¿viste? Y ese día me puse a escribir y no pude parar”, dice Julia Mengolini, desde una mesa con vista al mar. Las caras del monstruo, su primer libro, es un conjunto de ensayos mezclado con entradas de diario y también, dice, “un manifiesto”. Aunque fue publicado en 2025, todavía lo está presentando. Eso la trajo a Mar del Plata: una presentación del libro en la Feria del Libro que, dirá más tarde, es ya la última.

El día al que hace referencia es el 1 de marzo de 2024, el día de la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, las primeras durante el gobierno de Javier Milei. “Hubo ahí me parece que como una necesidad, creo que debe haber sido un punto de llegada de lo que yo sentía que se venía pudriendo, se venía pudriendo y se venía gestando, y este libro de alguna manera es el libro de la década que antecedió a Milei. Un poco, no a modo de monografía ni de modo académico, pero creo que es un documento más para tratar de explicar cómo llegamos a que nos gobierne Milei, ¿no?”, dice.

Julia Mengolini dice. Durante esta entrevista, en Futurock todas las mañanas, en las redes y en cada uno de los medios en los que ha trabajado. Desde ese día, sus decires se trasladaron también a las páginas de lo que ahora es un libro.

Las caras del monstruo recorre seis temas principales: pandemia, feminismo, mandatos de belleza, drogas, militancia y redes sociales. Esos son, en realidad, los ejes de cada uno de los capítulos, pero todos ellos están atravesados por la política, la violencia y el amor. Y es que los textos están cargados de una subjetividad explícita: Julia habla desde su experiencia, y su experiencia no permite no hablar de política, violencia y amor. Y también habla de la Argentina, que tampoco admite no hablar de esos temas.

Los textos que componen el libro son ensayos. Así, las anécdotas funcionan como insumo para pensar los temas. Se cruzan con citas bibliográficas, noticias e ideas. 

—Esta decisión de hablar de hechos que nos atravesaron a todos, en Argentina por lo menos, desde la experiencia propia, ¿estuvo desde un principio?

—Mirá, yo siempre me imaginaba que si yo llegara a escribir algún día iba a ser medio con una primera persona y con ensayos sobre temas, no una biografía, sino ensayos sobre temas desde una primera persona. Lo había leído en algunos libros, no muchos. Había un libro que a mí me había gustado mucho de una periodista británica que se llama Caitlin Moran que escribió, en su momento fue como un hit, un libro que se llamaba Cómo ser una mujer y era como de ensayos. Todo bastante feminista, pero ensayos de temas concretos desde su punto de vista. Y para mí ese estilo era muy divertido y me imaginaba que yo, en todo caso, si algún día escribía, tenía que ser como esa primera persona. Porque, qué sé yo, me resulta como más fácil y porque también hay algo cuando uno es como más conocido y te pasan un montón de cosas que otra gente otra gente no le pasan y que te parece que sirven para explicar. Y que, qué sé yo, hay ahí una como una potencia y una herramienta y dije, “Bueno, y sí, la voy a usar”.

Las redes sociales

El último ensayo-capítulo del libro se llama “Game of trolls”. A modo de epígrafes, el texto incluye once tweets o mensajes de X en las que Julia Mengolini es blanco de insultos y comentarios violentos, que abarcan desde ataques a su aspecto y a su ideología política (distorsionada) hasta manifestaciones de fantasías con su muerte.

El libro fue escrito y publicado antes del hecho que ocurrió en junio de 2025, cuando circuló por redes sociales un video falso, creado con Inteligencia Artificial, que la vinculaba sexualmente con su hermano, acompañado un hostigamiento conformado por mensajes, comentarios y reposteos que involucraron incluso al presidente Javier Milei.

—Teniendo en cuenta lo que pasó el año pasado, ¿te parece que en el tiempo que transcurrió entre que escribiste el libro y hoy la situación se agravó? ¿O es de algún modo parte del mismo fenómeno?

—Me parece que es como un poco lo mismo. Son los mismos personajes. Son las mismas personas las que me hicieron lo del año pasado, con las mismas herramientas. Entonces, en realidad es casi como el capítulo más grotesco de todo eso que yo quise contar ahí. Pero es cierto que debería hacer la edición actualizada. Porque se agrega como eso, ¿viste? Un video con inteligencia artificial que me relaciona sexualmente con mi hermano, donde el propio presidente tuitea veinticinco mil veces eso. Algo tan grotesco no llegó a estar en el libro, pero sí la preparación de todo eso.

—La Inteligencia Artificial es quizás la novedad.

—Y el presidente siendo el principal… te diría que la cabeza de la banda ahí, ¿no? Ese capítulo la verdad que lo debería actualizar, pero al mismo tiempo no creo que nada de eso quede viejo, o sea, es como un documento de época también, ¿viste? Pero sí, se puso todavía más grotesco. 

—¿Qué rol o función pensás que cumple el hostigamiento mediante redes sociales, cuando viene desde el gobierno, en su plan de acción general?

—No es accesorio, es fundamental. Es una herramienta yo creo que muy clave para entender el ascenso de las nuevas derechas en el mundo. Cada vez que alguien trata de explicar por qué ganó Milei y se fija en que el gobierno de Alberto tal cosa o tal otra, yo digo, recién casi le gana a Lula el hijo tonto de Bolsonaro. O sea, hay un fenómeno que es más grande que las circunstancias locales de cada momento. Y si vos te ponés a pensar cuáles son los factores comunes, por lo menos en todo occidente, donde se está dando, a veces ganan, a veces no, pero la amenaza de las ultraderechas como nunca antes. En Francia puede ganar finalmente Marine Le Pen. En Chile ganó Kast, que era un outsider de ultra derecha pinochetista que era parte de la política chilena, pero nunca había tenido chance de ganar y ahora es el presidente. En Colombia nunca había ganado la izquierda, había ganado con Petro por primera vez y ahora llega este payaso. Entonces, ¿qué es lo que le dio oportunidad a las derechas? A las ultra derechas, sobre todo, que este es su momento. Yo miraría cuáles son los factores de las cosas que están pasando en todos lados. ¿Es la inflación? No, hay países donde no hay inflación. En Brasil no había inflación. ¿Es la economía? La verdad que en Europa vos vas y todo funciona más o menos bien. ¿Qué es lo que hace que el espíritu de la época sea medio facho?

Yo creo que la pandemia fue un factor que profundizó mucho lo que venía de antes, que era como un malestar sobre todo provocado por una cierta insatisfacción democrática, porque es verdad que en términos económicos las democracias no nos están dando respuesta a las mayorías. Es verdad que en cualquier lado está todo más precarizado. Pero después también hay algo de las redes que inculca e insufla el odio, ¿no? Y lo organiza alrededor de un resentimiento que se provoca también ahí.

Lo hacen porque el odio y el resentimiento es un combustible de las derechas. Y no es una novedad, digo, los fascismos de principio del siglo XX se organizaron alrededor del odio y el resentimiento. De cómo quedaron Alemania, Italia, después de la Primera Guerra Mundial, y sobre todos esos rotos se organizó el odio con esos personajes que se recontra parecen a los de ahora. Y ahora tienen este chiche para organizar ese odio y ese resentimiento, el chiche nuevo que son las redes. Y las plataformas que funcionan con ese combustible, que es muy barato, porque estar enojado y resentido y compartir una publicación que te provocó odio es mucho más fácil que construir una relación de confianza y amistad. Y eso es algo que obviamente les sirve a ellos. 

“Quiero decir, es mucho más fácil, si a vos te chorean en la calle, enojarte con el que te robó y sentir algo negativo que hacer como la operación mental del pensamiento crítico que entienda que eso es producto seguramente de una violencia que, o sufrió de chiquito o la desigualdad social o estaba con hambre, ¿y por qué estaba con hambre?, porque acá hay un reparto desigual… Todo eso es un quilombo de pensar. Es más fácil enojarte con este negro de mierda. Bueno, pasa lo mismo en las redes. Es más difícil el pensamiento crítico que la emocionalidad. Entonces, es difícil deconstruir eso en las redes. En ese sentido la tenemos muy en contra”, explica. 

Sin embargo, Mengolini menciona las elecciones de Brasil —y particularmente el periodo transcurrido entre la primera vuelta y el balotaje, en las que Lula DaSilva logró ganar movilizando a quienes en un principio no se habían acercado a votar—, como ejemplo de una posibilidad distinta. “Nos empezaron como a dar algunas instrucciones: si la emocionalidad es mucho más viralizable, bueno, vamos por eso, por la emoción, solo que hay que provocar emociones positivas”, plantea. Y aunque admite que “las emociones positivas son más difíciles que las negativas, en cuanto a potencia”, lo considera una tarea necesaria, y más realizable que “sacarse las redes sociales de encima”.

“No es tan difícil, porque el problema también es el modelo de negocios. Es que lo que pusieron a la venta es la capacidad de manipular. Eso es lo que hacen las plataformas. Cuando no era así, que en un momento no fue así, las redes no eran la mierda que son ahora. El algoritmo es regulable. Yo creo que, bueno, no es que hay que tirar el celular al mar. Me parece que todo esto con algunos ajustes…”, sostiene Mengolini.

Hacer algo

Repensar lo que ocurre en redes sociales, en tanto espacio en el que ocurre gran parte del debate político es importante, pero no es la única propuesta. El libro busca no solo aportar una mirada sobre lo que pasó o pasa, sino también llamar a la acción.

—¿Cuál es la propuesta?

—Bueno, ahí hay un capítulo que creo que es el quinto, el que se llama “Amor y militancia”, que es como el más autobiográfico, que habla de los años de militancia en la facu y después la construcción de Futurock y eso como entrelazado con dos de mis grandes amores, que son el primer compañero que yo conocí, del que me enamoré militando en la facultad, y después con Fede y cómo construimos juntos Futurock. Y me parece que eso como es un llamado amoroso también a participar, ¿viste? A decir “es lindo involucrarse, es lindo comprometerse, es amor por los demás”. También por los demás te digo como inmediatamente el que está al lado porque te hacés amigo de tus compañeros, incluso hasta si tenés suerte te enamorás y también es una entrega. Y yo también en ese capítulo quise mostrar que era divertido, ¿viste? Que es más divertido estar ahí adentro que no estar, que estar como vagando ahí como un agente solitario sin tener mucho que hacer o solo sintiendo impotencia. Te saca de la impotencia y te saca de la melancolía, entonces un poco el llamado me parece que es ese, sobre todo en ese capítulo está como la parte de esto es lindo y esto es divertido, incluso si tenés suerte hasta te enamorás.  Y en los otros capítulos, bueno, el llamado es como, si todo esto es una mierda, entonces hay que hacer algo al respecto. 

—¿Cuál creés que debería ser el rol de los comunicadores en la tarea de construir algo distinto?

—Mirá, me parece que no es un rol demasiado distinto al que tiene que tener cualquier ciudadano, solo que con la responsabilidad de saber que llegás a más gente. Pero yo creo que ahora la principal urgencia de alguna manera es reconstruir un lazo de sensibilidad social. A mí me está importando cada más eso que como la información pura y dura de contarte qué es lo que pasó acá y allá, y los datitos y todo lo otro. Los datitos te sirven ahora sobre todo para hacer una denuncia. Si yo tengo los datos de, no sé, los niveles de endeudamiento o de cuánto está alcanzando el ingreso promedio y qué gente llega a fin de mes, son datos de la economía, pero sobre todo para decir: “Muchachos, esto le está rompiendo la vida a la gente y esto no puede no importarnos”. Y por eso te hablo de la reconstrucción de la sensibilidad, porque también me parece que, en este momento de hiperpolarización que estamos viendo en casi todos lados… Las elecciones en todos lados salen 51- 49. Entonces uno dice, hay una mitad que está como muy preocupada por el resto y otra mitad con unos valores cuando no liberales muy fachos, y que hay que evitar que esa mitad nos cope la nuestra. Evitar la fascistización del resto de la sociedad, porque en los totalitarismos del siglo del siglo XX, que ya te mencioné, hubo unos momentos muy totalitarios, en el sentido en el que casi toda la sociedad estaba involucrada, casi toda la sociedad era nazi, casi toda la sociedad era fachista. Y los que no, bueno, los rajaban a la mierda o los mataban. Ahora no nos están rajando a la mierda, no nos matan, pero estamos acá como medio estupidizados. Tenemos que salir a hablar con la gente. Tenemos que salir a cuidar a los que se están cayendo. Tenemos que estar en este mientras tanto, porque esto va a ser solo una época, no sé qué tan larga, pero va a ser solo una época que vamos a mirar para atrás y vamos a decir, “Uy, qué asco”.

En este mientras tanto, sostener a los compañeros que se están cayendo, quiero decir, a los amigos, a los amigas, a la gente a la que se le cae la moral o que de verdad no tiene qué comer a la noche. Y en ese mientras tanto nos estamos sosteniendo, porque hay una urgencia, pero también es un planteo de futuro. Cuando uno construye comunidad con los vecinos, con los que tiene cerca para sostener, se sostiene ese mientras tanto, pero al mismo tiempo se crean las condiciones para un futuro. Porque cuando todo esto se caiga, nos va a tener que encontrar como una comunidad todavía con una moral y con cierta organización social, porque si ellos logran romper con nuestras relaciones, con nuestros lazos sociales, si ya no hay un nosotros y, qué sé yo, se cae Milei y viene otro. Entonces, para mí lo urgente en este momento es seguir construyendo esos lazos sociales, seguir construyendo, reconstruyendo, la sensibilidad, no puede ser que no te importe el otro, no puede ser que no te puede dar lo mismo que haya alguien durmiendo en la calle. A mí me parece que el rol de los comunicadores tiene que ser ese, lo mismo que cualquiera de cualquiera con el alcance que cada uno tenga.

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