Amenazas de tiroteo en escuelas: ¿reto viral o fenómeno ligado a la “True Crime Community”?

Pintadas que anunciaban un supuesto ataque armado para este viernes 17 de abril generaron tensión en distintos colegios de Mar del Plata. La Justicia investiga nueve denuncias y analiza si se trata de un reto viral entre adolescentes o de un fenómeno vinculado a la subcultura digital que glorifica ataques violentos.

Por Juan Salas

En las últimas semanas, especialistas en seguridad y educación comenzaron a prestar atención a un fenómeno digital que preocupa: la circulación en redes sociales y foros de contenidos vinculados a ataques escolares, en comunidades que analizan, comparten o incluso glorifican este tipo de hechos violentos, dadas a conocer en un informe del Ministerio Público Fiscal de la Nación como True Crime Community.

El tema volvió a quedar en el centro de la escena este jueves en Mar del Plata, luego de que aparecieran en distintos colegios pintadas que advertían sobre un supuesto tiroteo previsto para este viernes 17 de abril.

Las inscripciones, detectadas en paredes y baños de establecimientos educativos, generaron preocupación en la comunidad educativa —docentes, no docentes, alumnos y familias— y obligaron a activar protocolos preventivos, mientras la Justicia inició una investigación para determinar su origen.

Las imágenes que circularon mostraban mensajes escritos con marcador en paredes y puertas de baños de los colegios. Entre los textos que se encontraron podían leerse frases como:

  • “22/4 Tiroteo”
  • “Mañana 17 de abril tiroteo ¡cuidado!”
  • “17/4 x su bien”
  • “Mañana se pica tiroteo”
  • “Mañana no vengas. Tiroteo 17/4”
  • “Viernes 17 tiroteo giles”

Nueve denuncias y un adolescente identificado

Las amenazas fueron investigadas por el fiscal del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil Walter Martínez Soto, quien confirmó a BACAP que se recibieron nueve denuncias vinculadas con estos mensajes.

De ese total, ocho correspondieron a colegios de Mar del Plata y una a un establecimiento de Miramar.

Según precisó el fiscal, la mayoría de los casos se registró en instituciones educativas privadas, con excepción de una denuncia presentada por la Escuela Nº 27.

Durante la jornada del jueves se realizaron distintas tareas investigativas para identificar a quienes realizaron las pintadas. Como resultado, la Justicia logró identificar a un adolescente de 17 años que asiste al colegio Esquiú, quien quedó imputado por el delito de intimidación pública.

Clases con controles y presencia policial

A raíz de las amenazas, el desarrollo de las clases este viernes se dio en un contexto fuera de lo habitual.

En varios establecimientos se implementaron operativos de control policial en los ingresos, mientras que se reforzó la presencia de patrulleros en las inmediaciones de los colegios para responder rápidamente ante cualquier eventualidad.

Al mismo tiempo, equipos directivos y docentes optaron por abordar la situación mediante instancias de diálogo con los estudiantes, con el objetivo de reforzar normas de convivencia y prevenir este tipo de conductas.

“En principio está todo bien, pero tenemos que estar atentos”, señaló a BACAP una fuente del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, quien comparó este tipo de situaciones con las amenazas de bomba que suelen aparecer periódicamente en escuelas.

Un fenómeno que preocupa a nivel nacional

Amenazas similares se registraron en las últimas semanas en diferentes colegios del país y los especialistas manejan al menos dos hipótesis sobre su origen.

Una posibilidad es que se trate de un reto viral entre adolescentes que se replica en redes sociales sin medir las consecuencias reales que genera en las comunidades educativas.

La otra hipótesis es más preocupante y está vinculada a la True Crime Community (TCC), una subcultura digital asociada a ataques escolares que fue analizada recientemente en un informe del Ministerio Público Fiscal de la Nación.

Como explicó BACAP en una nota anterior, la True Crime Community es un fenómeno que se desarrolla en redes sociales, foros y grupos privados donde usuarios comparten, analizan y discuten crímenes reales, especialmente tiroteos escolares y ataques masivos.

Estas comunidades funcionan dentro de un ecosistema digital fragmentado donde diferentes plataformas cumplen roles específicos. En una primera etapa, el contenido suele difundirse en redes abiertas a través de documentales, videos o análisis de crímenes que funcionan como puerta de entrada para nuevos usuarios.

En esos entornos, los ataques violentos pueden convertirse en objetos de culto, con la circulación de imágenes, memes, frases o material audiovisual que recrea o estetiza los hechos.

El informe elaborado por la Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional advierte que este tipo de contenidos puede favorecer la construcción de identidades comunitarias en torno a los agresores y reforzar procesos de identificación psicológica con quienes perpetraron ataques anteriores.

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