La investigación podría contribuir a la reducción del impacto ambiental, la generación de valor económico, beneficios tanto para hogares como para comercios locales y la promoción de la economía circular.
La actividad industrial del puerto de Mar del Plata vierte diariamente residuos con alta concentración de grasas y aceites al sistema cloacal. Al enfriarse, estas grasas se acumulan en las cañerías y generan obstrucciones, malos olores y problemas de corrosión antes de que los efluentes lleguen a la planta de pretratamiento ubicada en la zona de Camet.
Frente a ese problema, un equipo del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Ambiente (INCITAA), dependiente de la UNMDP y asociado a la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CIC) propuso una solución que va más allá de limpiar y que se propone generar un material biodegradable con valor comercial a partir del uso de microorganismos que diluyen los desechos.
Mientras degradan la materia orgánica, estos microorganismos acumulan en su interior un tipo de biopolímero conocido como PHA (polihidroxialcanoato), que luego puede extraerse y utilizarse como alternativa biodegradable a los plásticos derivados del petróleo. La investigación apunta a que los resultados sean replicables en otras ciudades costeras de la Provincia.
Entre los posibles efectos de la investigación se encuentran la reducción del impacto ambiental, generación de valor económico, beneficios tanto para hogares como para comercios locales y la promoción de la economía circular.
El equipo, dirigido por la Dra. Silvia Elena Murialdo y codirigido por la Dra. María Karina Herrera Seitz (IIB-UNMDP), ya tiene experiencia previa en biorremediación de efluentes portuarios y en producción de PHAs a partir de microorganismos autóctonos. El proyecto cuenta con el aval del Consorcio Portuario Regional de Mar del Plata y recibió apoyo económico de la CIC a través de la convocatoria Ideas-Proyecto 2026.
El proyecto también busca fortalecer las capacidades productivas de empresas locales mediante la articulación entre el sistema científico y tecnológico con el sector privado.


Consorcios de microorganismos que producen plásticos biodegradables
En la actualidad, existen productos importados basados en microorganismos que se utilizan para favorecer la biodegradación de compuestos orgánicos. Sin embargo, estos productos son costosos y, por lo tanto, la recuperación de la inversión resulta compleja. Debido a ello, las empresas no encuentran incentivos para desarrollarlos localmente. En este contexto, en el país no existen productos microbiológicos nacionales destinados a la degradación de compuestos recalcitrantes que, simultáneamente, permitan obtener bioplásticos como producto de valor agregado.
Por estos motivos, el proyecto busca impulsar el desarrollo y la producción local de bioplásticos. “Confiamos en que abrirá nuevas oportunidades para la diversificación económica y el desarrollo industrial local”, expresó la directora del proyecto Silvia Murialdo. Los bioplásticos obtenidos son los polihidroxialcanoatos (PHAs), poliésteres biodegradables que los microorganismos almacenan en su interior como reserva de carbono y energía.
Estas bacterias pueden degradar residuos orgánicos con alto contenido oleoso generados por las industrias harinera, gastronómica, frigorífica, naval y química. “Durante la biodegradación de la materia orgánica, estos microorganismos acumulan biopolímeros en cantidades recuperables”, explicó Murialdo.
Estos bioplásticos constituyen una alternativa sustentable a los plásticos convencionales y actualmente encuentran aplicación en envases, bolsas biodegradables, productos descartables e incluso materiales de uso biomédico. Con este objetivo, el grupo de investigación trabaja junto a empresas del complejo industrial de Mar del Plata en el desarrollo de tecnologías y soluciones para el tratamiento y valorización de residuos industriales.
La producción de bioplásticos surge como un beneficio adicional de una estrategia orientada inicialmente al tratamiento de efluentes industriales que afectan el sistema cloacal, que provocan obstrucciones, desbordes e inundaciones. “En el proceso de producción de los bioplásticos los microorganismos previamente degradan los desechos industriales, que una vez vertidos, podrían obstruir las cloacas”, agrega la investigadora de la UNMDP.
En términos económicos y ambientales, la investigación busca generar un doble impacto: por un lado, contribuir a la sustitución de importaciones de bioplásticos, actualmente de alto costo, mediante su producción a partir de consorcios de microorganismos; y por otro, reducir el uso de productos químicos como ácidos y álcalis empleados en la limpieza de cañerías, los cuales pueden provocar corrosión y efectos adversos sobre el ambiente.
¿Cómo es el procedimiento para el tratamiento de los efluentes cloacales y la consecuente producción de los bioplásticos?
El primer paso es la selección de cepas comerciales y autóctonas para la conformación de un consorcio mixto (como se le llama al conjunto de microorganismos). Luego se estudia el efluente cloacal en particular, en donde se va a aplicar este consorcio microbiano. En una tercera etapa, con el consorcio optimizado en el laboratorio, se implementa un sistema a escala de banco para tratar el efluente real. Como producto secundario del proceso, se evaluará la producción de bioplásticos durante la biodegradación.
Una vez en operación, el sistema a escala de banco debe ser monitoreado para evaluar su desempeño y garantizar la eficiencia del proceso. Finalmente, se realiza una prueba demostrativa ante la empresa solicitante para validar la eficacia del sistema desarrollado.
Fuente: CIC
