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junio 21, 2026

“No nos agreden por lo que hacemos mal, sino por lo que hacemos bien”

La expresidenta de FOPEA, Paula Moreno Román, pasó por Mar del Plata y analizó la crisis de credibilidad de los medios, los ataques al periodismo, el impacto de las redes sociales y los desafíos de ejercer la profesión en tiempos de polarización y sobreabundancia informativa.

Por Juan Salas

En tiempos donde la palabra “ensobrado” se volvió parte del lenguaje cotidiano, donde las redes sociales permiten que dirigentes políticos hablen sin intermediarios y donde la confianza en los medios atraviesa uno de sus pisos históricos, la discusión sobre la libertad de expresión volvió a ocupar un lugar central en la agenda pública.

El periodismo enfrenta un escenario complejo. La crisis económica de los medios, la competencia permanente por la atención de audiencias cada vez más fragmentadas, la irrupción de la inteligencia artificial y una creciente desconfianza hacia las instituciones tradicionales conforman un ecosistema distinto al de cualquier otra época. En Argentina, además, el vínculo entre el gobierno de Javier Milei y gran parte de la prensa (el 95 % según el presidente) sumó un nuevo nivel de tensión, con ataques frecuentes desde las redes sociales y cuestionamientos directos al trabajo periodístico.

En ese contexto, la Universidad Nacional de Mar del Plata organizó la charla “¿A quién le importa la libertad de expresión?”, una actividad impulsada por la Secretaría de Comunicación y la Secretaría de Radio y Televisión de la casa de estudios. La invitada fue Paula Moreno Román, secretaria y expresidenta del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), una de las voces más reconocidas del país en materia de libertad de prensa y defensa del ejercicio profesional del periodismo.

En una entrevista con BACAP,  Moreno Román describió un escenario atravesado por múltiples crisis simultáneas. “Tenemos una situación muy crítica de la industria de medios. Hay una profunda baja en el consumo y en la credibilidad. La gente está eligiendo no leer noticias, no consumir noticias. En algunos casos porque no les cree y en otros porque directamente no les interesan”, señaló.

Para la dirigente de FOPEA, el debate actual va mucho más allá de los nombres propios.

“Me gusta más hablar de sacar de escena al periodismo que de sacar de escena al periodista. Porque creo que la figura que molesta es el periodismo. El periodista es el instrumento, pero lo que molesta es el periodismo”, sostuvo.

Y agregó: “No nos están agrediendo por lo que hacemos mal. Nos están agrediendo por lo que hacemos bien. Y eso es una buena noticia. Primero porque todavía estamos haciendo algunas cosas bien y también porque las que hacemos bien molestan a un poder al que está bien que le molesten”.

“El desafío es hacer periodismo”

—¿Cuál es hoy el principal desafío del periodismo?

—Hacer periodismo. Estamos muy enredados en la discusión tecnológica, en si los streamers nos van a sacar trabajo o si los youtubers nos van a sacar trabajo. Pero si a un canal de YouTube le inyectamos calidad periodística, bienvenido sea. Creo que queda enredada la discusión del formato con la discusión del contenido.

—¿Y qué debería recuperar el periodismo para volver a conectar con las audiencias?

—Volver a hacer lo que nunca debimos dejar de hacer: cotejar, contrastar, darnos tiempo, dejar madurar una entrevista, pensar con quién nos vamos a sentar a charlar. Si recuperamos eso, vamos a volver a ocupar ese lugar de curadores y validadores de información.

—¿Qué mirada tenés sobre el debate en torno a la pauta oficial y el financiamiento de los medios?

—Es una discusión que hay que dar. Lo primero es que el Gobierno dijo que eliminó la pauta publicitaria, pero en realidad modificó la manera de distribuirla. Hay publicidad que se canaliza a través de empresas con participación estatal y muchas veces es más difícil de rastrear. Pero además hay otro problema que vemos en todo el país: el manejo discrecional de la pauta, tanto de los gobiernos como de grandes empresas privadas. Por eso la discusión no es solamente público o privado.

—Entonces, ¿cuál debería ser el eje del debate?

—La transparencia. Los Estados tienen la obligación de comunicar sus actos de gobierno y los medios venden espacios que tienen un valor. Lo importante es que existan reglas claras. Quiero saber por qué un medio recibe determinada pauta y otro no, y también quiero poder verificar que ese dinero no condiciona su línea editorial. Ahí está la discusión que tenemos que dar.

Moreno Román también se refirió a la relación conflictiva entre el presidente Javier Milei y la prensa, una situación que FOPEA viene monitoreando desde el inicio de la gestión.

“Es bastante incómodo el lugar donde nos puso el presidente. Pero la verdad es que el problema no es FOPEA. El problema es el periodismo. Es lo que pone sobre la mesa el contraste y lo que hacemos bien. Eso es lo que molesta”, afirmó.

—¿Qué es lo más preocupante de los ataques permanentes a periodistas desde el poder?

—Nuestra credibilidad es lo único que nos llevamos de un medio a otro. Es nuestra marca profesional. Cuando se ataca sistemáticamente esa credibilidad, se nos ataca en el corazón mismo de nuestro trabajo. Por eso es tan grave que desde los lugares de mayor poder se estigmatice a periodistas de manera individual.

Una discusión que excede a los periodistas

La referente de FOPEA insistió en que la defensa de la libertad de expresión no es una causa corporativa ni una preocupación exclusiva de quienes trabajan en medios.

—¿Por qué debería importarle la libertad de expresión a alguien que no trabaja en medios?

—Porque no es un tema de periodistas. Los grandes casos de corrupción que conoció la Argentina salieron primero por investigaciones periodísticas y después llegó la Justicia. El periodismo está para mostrar lo que otros no te van a mostrar. Si vos no te enterás de eso, no vas a tener la información necesaria para tomar decisiones con la película lo más completa posible.

La entrevista termina. En unas horas Paula Moreno Román dará una charla en la UNMdP ante estudiantes, docentes y periodistas sobre libertad de expresión, credibilidad y el futuro de una profesión que atraviesa uno de sus momentos más complejos.

Entre la entrevista y esa charla, una noticia falsa demostrará que la discusión no era teórica. En medio de la velocidad, la ansiedad por comunicar y la competencia permanente por captar atención, alguien difundirá en un popular canal de streaming una muerte que nunca ocurrió. Sin contraste. Sin verificación. Sin detenerse unos minutos más.

Quizás ahí siga estando la diferencia. No en quién llega primero, ni en quién habla más fuerte, ni en quien genera más interacción. Sino en quién se toma el trabajo de comprobar que aquello que va a contar es cierto.

«El desafío es hacer periodismo», había dicho Paula Moreno Román durante la entrevista. Parece una obviedad, pero en este 2026 evidentemente no lo es tanto.

 

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