Científicos de la UNMDP y el CONICET son los responsables de CAFFEINE, una iniciativa que reúne a doce instituciones y empresas de cinco países y propone desarrollar bioestimulantes para el sector agrícola a partir de residuos de la industria cafetera.
El grupo de investigación Bioquímica Vegetal del Instituto de Investigaciones Biológicas (IIB), dependiente del CONICET y la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNMDP, lidera el proyecto CAFFEINE, que fue seleccionado en el marco de la convocatoria HORIZON-MSCA Staff Exchanges 2026 de la Unión Europea.
El equipo obtuvo una subvención para un proyecto de investigación internacional que financia intercambios de viáticos y estancias de trabajo de investigadores, técnicos y especialistas, en este caso de instituciones europeas y latinoamericanas.
La iniciativa fue calificada con 98,4 puntos sobre 100 y fue uno de las 81 propuestas elegidas entre 416 presentadas por científicos de todo el mundo. “Eso representa para nosotros un reconocimiento enorme a la excelencia científica y nos consolida aún más dentro de una red de cooperación global de primer nivel”, señala a Bacap Fernando Muñoz, doctor en Ciencias Biológicas, investigador del CONICET en el IIB y responsable de CAFFEINE.
Desde el grupo hace años que trabajan en proyectos de esta envergadura y cuentan con una red de colaboración internacional amplia, lo que les permite acceder a este tipo de subsidios, en un contexto en el que la ciencia argentina se encuentra golpeada por los ajustes presupuestarios.
Junto a Muñoz, Gabriela Guevara (doctora en Ciencias Biológicas, investigadora del CONICET y directora del grupo Bioquímica Vegetal del IIB) participa como coresponsable de CAFFEINE.
Revalorizar la borra de café
La iniciativa propone la reutilización de la borra de café, el mayor residuo sólido de esta industria, para generar bioestimulantes para el sector agrícola. De esta manera, impulsa una bioeconomía agroalimentaria circular para el desarrollo de ingredientes funcionales y soluciones nutricionales sostenibles.
“A través de tecnologías limpias, lo que buscamos es extraer nutrientes y moléculas de alto valor de la borra para luego encapsularlos en nanoestructuras que son biodegradables. Vamos a usar nanotecnología para hacer bioestimulantes de uso agrícola. Y estos bioestimulantes van a permitir liberar nutrientes de forma controlada en las plantas, lo que mejoraría la tolerancia de las plantas frente a distintos tipos de estrés climático”, explica Muñoz.
Asimismo, buscan desarrollar nuevos materiales compostables para la producción de envases ecológicos para distintos usos, por ejemplo, vajilla descartable. “Vamos a transformar residuos en nuevos recursos”, subraya el biólogo.


Un proyecto internacional
CAFFEINE (Circular vAlorisation of spent coFfee grounds For Encapsulation into INnovative biostimulants and bio-based materials for sustainablE agriculture) tendrá una duración de cuatro años y un presupuesto de €1.096.040, otorgado por el programa Marie Skłodowska-Curie Actions (MSCA).
El proyecto será llevado adelante por un consorcio de doce instituciones públicas y privadas —entre universidades y empresas— de cinco países: España, Italia, Grecia, Colombia y Argentina.
Desde el ámbito académico, participarán profesionales de instituciones como Universitat Autónoma de Barcelona (España), National and Kapodistrian University of Athens (Grecia), Institute of Plant Breeding and Genetic Resources (Grecia), Fondazione Edmund Mach (Italia), Universidad Nacional de Mar del Plata, Universidad del Valle (Colombia) y AGROSAVIA (Colombia). En tanto, del sector industrial formarán parte Coffee is Incapto SL (España), Pharmagnose Viotechnologiki Anonymi Etaireia (Grecia), Sphera Encapsulation SRL (Italia), CoffeeFrom SRL (Italia) y Rete Europea dell’Innovazione SRL (Italia).
“Desde el IIB nos enfocaremos en analizar la respuesta de los cultivos ante los bioestimulantes que se desarrollen durante el transcurso del proyecto. Evaluaremos, tanto en el laboratorio como en ensayos de invernáculo, cómo las plantas absorben estos productos nanoencapsulados”, detalla Muñoz.
Además, en el laboratorio del grupo de Bioquímica Vegetal analizarán el rendimiento del cultivo y cómo se optimiza la tolerancia de las plantas frente a situaciones de estrés ambiental, como sequía, altas temperaturas y falta de nutrientes.
