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Mar del Plata
junio 14, 2021
Especiales

Las bases del skate y Mar del Plata como una pista gigante

La ciudad fue uno de los centros fundacionales de la cultura skater en Argentina. Los años fueron pasando, al igual que los patinadores y los lugares para andar. Todo fue mutando, pero lo que no mutó fue la pasión por las tablas y las ganas de hacer que esto siga creciendo sin techo.

Por Makú Rodriguez

A la hora de hablar de skate no se puede pasar por alto las tres premisas fundamentales de este deporte: cordón, piso, transición. Mar del Plata es una de las capitales nacionales (e internacionales) del skate y es poseedora de una rica historia relacionada con las cuatro ruedas. Spots secretos, amplios planos y patinadores con larga trayectoria a nivel internacional que han puesto a la ciudad en un lugar privilegiado para aquellos amantes del skate. Entre los más destacados se encuentran Pablo “Tatú” Martínez, Marcelo “Moska” Bejanele y Luis Kretschmann, quienes fueron los pioneros del skate en las calles marplatenses. Actualmente, Milton Martinez, Sandro Moral y Matías Dell Olio son los máximos exponentes locales.

Históricamente, la ciudad siempre tuvo relación directa con los deportes de tabla. A mediados de los 60’, de la mano de Daniel Gil comenzaron las primeras actividades relacionadas con el surf. El skate, por su parte, tardaría algunos años más en aterrizar en las calles de La Feliz. A mitad de la década de los 70, los skaters marplatenses solían juntarse a andar por las calles de la ciudad, principalmente por la zona costera y en los planos del puerto, pero su principal punto de reunión era el “poolcito de Alem“. El “poolcito” era una pileta vacía en un terreno abandonado, en la cual los patinadores se metían y utilizaban como rampa.

En la actualidad el skate se masificó no sólo a nivel local, sino que ha llegado a una gran cantidad de sectores en todo el país. La construcción del skatepark en La Bristol ayudó muchísimo a incrementar la popularidad del skate y cada vez son más los chicos y chicas que practican diariamente este deporte. Mar del Plata además de tener tres parks muy interesantes, posee una gran cantidad de spots callejeros (los spots son lugares para andar) lo que la convierte en una especie de “skatepark gigante”. Los spots más conocidos son los planos de la playa “Alicante”, la Plaza España y el mini ramp del Polideportivo, uno de los tres lugares más frecuentados por los skaters junto con La Bristol y Plaza Mitre.

Foto: @sebapogo

Así como el skate supo ganar adeptos, también ganó algunos enemigos y rechazos por parte de los habitantes de la ciudad. Muchas veces se asocia a este deporte con la destrucción y el vandalismo, como por ejemplo con la cultura del graffiti. Estos puntos le otorgaron una cuota de negatividad y mala imagen.

Hoy en día las opiniones de terceros acerca del skate se encuentran divididas. A mucha gente le parece perfecto que gracias a la construcción de los skateparks en La Bristol y Plaza Mitre, los patinadores se hayan desplazado en gran medida de los circuitos callejeros. Aun así nunca faltan las malas miradas y los comentarios por lo bajo al ver a un skater patinar por las calles de la ciudad, siempre respaldados con el pretexto de que ensucian las calles, rompen las veredas y que es riesgoso porque pueden llevarse a alguien por delante.

El primer gran skatepark

Gracias a las innumerables movilizaciones y reclamos por parte de los chicos y chicas que practican skate, se empezó a llevar a cabo un proyecto que a fines de 2011 culminó con la inauguración del primer gran skatepark  en la historia de Mar del Plata,  situado en La Bristol. A mediados del 2012 también finalizaron las obras en el skatepark de la Plaza Mitre. Ambos lugares están diseñados para skaters de todos los niveles, de hecho, el de la Bristol es considerado uno de los más grandes y completos del país. Esta última característica atrajo a skaters de todo el país y de distintos lugares del mundo. El ubicado en Plaza Mitre es más pequeño pero no deja de ser una joya interesante para los patinadores. 

Las instalaciones de los dos grandes skateparks benefician el aprendizaje y desarrollo de los skaters. Tal es el caso de Aaron Rios, quien ha representado al país en competencias internacionales a muy temprana edad. Tampoco podemos pasar por alto que Sandro Moral y Milton Martínez, dos de los máximos exponentes actuales del skateboard argentino, dieron sus primeros pasos en Mar del Plata y es hasta el día de hoy que se los puede seguir viendo en la Bristol y Plaza Mitre.

Hoy en día el inconformismo de los skaters pasa por no tener un lugar donde patinar los días lluviosos. Recordemos que la pista de Biología hace años fue transformada en un gimnasio. Un spot techado para andar los días de lluvia sería lo ideal para que la cultura siga creciendo en la ciudad. Más allá de esto, siempre se la rebuscan para hacerle frente al clima ciclotímico de la ciudad. Ni hablar que durante los meses más duros de pandemia, el skate estuvo imposibilitado en la ciudad.

Si bien es redundante hablar del crecimiento de la cultura skater en Mar del Plata y en Argentina, es una realidad que cada vez son más chicos y chicas los que deciden agarrar una tabla, tomar coraje y deslizarse por una rampa. En ese sentido, el skate parece no tener techo en la ciudad.

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