Murió en la calle en pleno centro: ¿a quiénes estamos dejando atrás?

Jesús José Vega tenía 39 años y murió este jueves en pleno centro. Mientras el municipio destacó sus antecedentes penales, desde La Noche la noche de la Caridad, que reparten unas 160 viandas por noche, advierten sobre una crisis creciente, frío extremo y ausencia de respuestas integrales del Estado.

Por Juan Salas

Jesús José Vega tenía 39 años. Murió este jueves por la mañana tirado en la vía pública, en San Luis y 9 de Julio, en pleno centro de Mar del Plata.

Un llamado al 911 alertó sobre su presencia en el lugar. Cuando llegaron efectivos policiales y personal del SAME, el hombre que vivía en la calle ya no tenía signos vitales. La fiscal Romina Díaz abrió una causa por averiguación de causales de muerte y ordenó la autopsia.

La muerte de Vega volvió a poner sobre la mesa una escena cada vez más habitual en Mar del Plata: personas durmiendo en veredas, cubiertas con mantas improvisadas, bajo temperaturas que en los últimos días rozaron niveles invernales cuando todavía falta casi un mes para el inicio oficial del invierno.

Y una pregunta con una respuesta que ya es tarde: qué está haciendo la ciudad con quienes quedaron afuera.

Desde el municipio informaron que Vega había sido asistido en distintas oportunidades por el Departamento de Asistencia Crítica y Urgencias Sociales y que había pasado intermitentemente por el Parador Las Américas. Según detallaron, tenía consumo problemático de sustancias, había rechazado múltiples veces ser trasladado y el último contacto oficial había sido el miércoles por la noche, apenas horas antes de su muerte.

También desde la Secretaría de Seguridad remarcaron que acumulaba 50 procesos penales y 51 actuaciones contravencionales.

La información oficial buscó construir una cronología de intervenciones estatales. Pero el énfasis en los antecedentes penales de una persona fallecida, sin que aún se conozcan las causas de muerte, generó cuestionamientos en distintos sectores sociales que trabajan cotidianamente con población vulnerable.

No todos son delincuentes. Se criminaliza totalmente al que está en situación de calle y no es así”, dice Olga Parravicini, referente de La Noche de la Caridad, organización solidaria que desde hace 25 años recorre Mar del Plata llevando comida caliente, abrigo y acompañamiento.

“La calle no es un lugar para vivir en ninguna época del año”

La Noche de la Caridad nació en 2001 y desde entonces no interrumpió nunca su tarea.

Muchos nos preguntan por el operativo invierno. Nosotros no trabajamos solo en invierno: la calle no es un lugar para vivir en ninguna época del año”, resume Parravicini.

Hoy el panorama es más complejo que hace apenas unos meses.

“Estamos llevando 140 viandas en la calle, más otras 20 a un hogar para adultos en situación de calle. En verano estábamos en 90 o 100. El aumento fue muy fuerte”.

Según describe, el fenómeno tiene múltiples causas.

Algunas personas llegaron a Mar del Plata buscando trabajo de temporada y quedaron varadas cuando ese empleo se terminó. Pero también hay historias más profundas: rupturas familiares, adicciones, deterioro psíquico, pérdida de vínculos y absoluta soledad.

No es solamente el problema material. Están muy solos. Fueron expulsados de sus familias por distintos motivos y después la calle retroalimenta todo”.

Más jóvenes, más consumo y más frío

Una de las transformaciones que más preocupa a quienes recorren la ciudad es la baja del promedio de edad. “Antes la población en calle rondaba los 50 años. Ahora no sé si llega a 30”.

El combo, explica, es especialmente peligroso con bajas temperaturas.

“Muchos consumen alcohol o drogas, se quedan dormidos al frío y pasa lo que pasa”.

Aunque no pudo confirmar si conocía específicamente a Vega, sí reconoce que historias como la suya son frecuentes.

“Nosotros acompañamos, pero no podemos sacar a nadie solos de esa situación. El problema de fondo requiere tratamiento, internación, políticas públicas”.

La Patrulla Municipal

Parravicini distingue el trabajo de algunos equipos municipales de Desarrollo Social, que realizan intervenciones y traslados, pero cuestiona con dureza el accionar de la Patrulla Municipal.

“Tenemos denuncias de que el personal de la Patrulla Municipal les sacan pertenencias, frazadas, que los maltratan. Muchas de esas cosas se las dimos nosotros”.

Y agrega una frase demoledora:

Por un lado Desarrollo Social a veces les lleva una frazada. Después viene la patrulla y se las saca”.

Constantemente la Patrulla Municipal difunde distintos operativos en redes sociales con un tono de confrontación hacia cuidacoches y personas en la vía pública, algo que organizaciones sociales vienen cuestionando por considerar que profundiza la estigmatización.

Una ciudad que mira para otro lado

Parravicini insiste en un punto central: la invisibilidad de las personas que viven en la calle. «Le digo a la gente que los miren. Fundamentalmente que los miren. No son invisibles”.

Y pide romper con el prejuicio automático. “La gente piensa que los van a robar. No siempre es así. A veces solo necesitan alguien que les pregunte si les falta algo”, agrega.

La Noche de la Caridad no recibe subsidios estatales y sostiene su tarea exclusivamente con donaciones.

Hoy necesitan especialmente:

  • guantes
  • medias
  • gorros
  • ropa de abrigo
  • mantas polares

Mientras tanto, el frío ya llegó.

Y la muerte de Jesús José Vega deja una pregunta que excede un caso puntual: cuántas personas más están hoy durmiendo en una ciudad que, muchas veces, prefiere no verlas.

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