El frío y las intoxicaciones por monóxido de carbono: cuando calefaccionarse es un riesgo

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Con la llegada de las bajas temperaturas, hospitales de Mar del Plata vuelven a registrar casos de intoxicación por monóxido de carbono. El riesgo invisible se potencia en invierno, especialmente en hogares vulnerables donde calefaccionarse de manera segura no siempre es una opción.

Con la llegada de las bajas temperaturas, crecen los riesgos por intoxicaciones de monóxido de carbono. En Mar del Plata, los hospitales ya registraron decenas de casos el año pasado y los médicos advierten que muchas situaciones ocurren en hogares donde, frente al frío, calefaccionarse de manera segura no siempre es una posibilidad.

En la última semana, dos familias llegaron a la guardia del Hospital Materno Infantil con síntomas compatibles con intoxicación por monóxido de carbono. En ambos casos, la escena tenía un denominador común: intentaban calentarse con lo que tenían a mano. Una familia había colocado un ladrillo sobre una hornalla encendida para irradiar calor; la otra utilizaba el horno de la cocina como calefacción.

Los síntomas eran leves: dolor de cabeza, mareos, alguno había tenido vómitos”, explicó la jefa de Emergencias del Materno Infantil, Laura Astobiza. Pero la advertencia va mucho más allá de esos primeros signos.

El monóxido de carbono es un gas altamente tóxico que se produce por la combustión incompleta de materiales como gas, leña o carbón. Su peligrosidad radica en que no tiene olor, no se ve y no irrita, por lo que puede acumularse en ambientes cerrados sin que nadie lo note.

Un riesgo año tras año

Los números muestran que no se trata de episodios aislados, que golpean a los que menos tienen.

Según datos del Hospital Materno Infantil, durante 2025 se registraron 39 consultas por intoxicación con monóxido de carbono entre el 2 de mayo y el 6 de septiembre. De ese total, 18 pacientes necesitaron internación.

En paralelo, el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) contabilizó 61 casos durante el mismo año, con 21 internaciones y un fallecimiento.

Los datos reflejan cómo este riesgo vuelve a instalarse cada invierno, muchas veces silenciosamente y principalmente dentro de los hogares que no pueden calefaccionarse de manera segura.

Qué síntomas no hay que ignorar

Astobiza explicó que los primeros síntomas suelen confundirse con malestares comunes.

“Dolor de cabeza, mareos, debilidad, somnolencia, dolor de pecho. En casos más graves puede haber pérdida de conocimiento, convulsiones, coma e incluso muerte”, detalló.

La médica remarcó un dato clave para detectar el problema a tiempo: cuando varias personas dentro de una misma casa presentan síntomas similares.

“Si más de un integrante de la familia presenta estos síntomas, ahí tiene que despertarse la sospecha”, advirtió.

En bebés, el cuadro puede ser más difícil de identificar. “Un bebé no te va a decir que le duele la cabeza. Lo que puede aparecer es irritabilidad, llanto persistente o somnolencia”, explicó.

En los cuadros severos, además, puede haber secuelas neurológicas a largo plazo.

Cuando el frío aprieta y no hay alternativas

Detrás de muchas intoxicaciones aparece la desigualdad, que incluso puede matar. Porque aunque las campañas insisten en no usar hornallas ni hornos para calefaccionar, la práctica sigue repitiéndose en sectores vulnerables donde el acceso a sistemas seguros no siempre existe.

“Uno puede dar todos los consejos e indicar que no utilicen esos medios, pero te morís de frío… no les queda otra”, reconoció Astobiza.

La frase expone una problemática que atraviesa a muchas familias durante el invierno: el riesgo no siempre aparece por desconocimiento, sino por necesidad.

En esos casos, la especialista insistió en al menos reducir el peligro con una medida básica: mantener algún nivel de ventilación, incluso cuando el frío invite a cerrar todo.

Cómo prevenir intoxicaciones

Desde especialistas y organismos públicos remarcan una serie de recomendaciones esenciales:

  • No usar hornallas ni hornos para calefaccionar ambientes
  • Mantener ventilación permanente, aunque haga frío
  • Verificar que la llama de los artefactos sea azul
  • Revisar estufas, calefactores y termotanques con gasistas matriculados
  • No tapar rejillas de ventilación
  • Prestar atención a manchas de hollín o tiznado en paredes y artefactos
  • Considerar la instalación de detectores de monóxido de carbono

Ante síntomas compatibles:

  • Abrir puertas y ventanas inmediatamente
  • Apagar los artefactos
  • Salir al aire libre
  • Llamar al SAME (107) o a Defensa Civil (103)

Cada invierno, el monóxido de carbono vuelve a recordarle a la ciudad que calefaccionarse puede convertirse en un riesgo mortal. Pero también deja expuesta las diferencias de la sociedad hasta en lo más elemental: que hay personas que la única manera que tienen de combatir el frío es justamente la más peligrosa.

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