La selección nacional argentina de pastelería representará al país el 25 de julio en Nueva Orleans, Estados Unidos.
Pampa es una región geográfica y es también una sigla: Presentación Argentina de Maestros Pasteleros Artesanos. La sigla designa un equipo: la selección argentina de pasteleros, aquella que hoy ocupa un lugar entre las diez mejores del mundo y que el 25 de julio nos representará en la Copa América de Pastelería, a disputarse en Nueva Orleans, Estados Unidos.
La Copa América de Pastelería se celebra los años pares y sirve, al igual que el resto de las competiciones continentales organizadas por la Coupe du Monde de la Pâtisserie, como instancia eliminatoria previa a la Copa del Mundo, que tiene lugar los años impares. En 2024, Argentina fue la ganadora de la Copa América 2024. El año siguiente, la selección nacional quedó en el top 10 en la Copa del Mundo. Además, el Equipo Pampa obtuvo el noveno puesto en la Copa del Mundo 2023 y el tercer lugar en la Copa América 2022.
“La pastelería y la gastronomía argentina están dentro de las mejores del mundo. Son muy bien vistas y muy reconocidas”, afirma Mariano Zichert, capitán del equipo y uno de sus miembros fundadores. Además, cuenta que esta copa es el más importante de los certámenes internacionales en el rubro.
El Equipo Pampa existe como tal desde 2021. Sin embargo, explica Zichert, Argentina tiene selección nacional de pastelería desde hace más de veinte años. “Cuando se fundó fue un grupo de entusiastas, de grandes maestros pasteleros nucleados por la Cámara de Confiterías de Argentina, el Sindicato de Trabajadores Pasteleros y la Federación de Pasteleros. Fueron como un grupo de entusiastas para aprender qué pasaba en el mundo”, narra. En 2021 se sumaron sponsors que permitieron conseguir los recursos necesarios para el crecimiento del equipo y adoptaron el nuevo nombre. Hoy el equipo es impulsado por el Sindicato de Pasteleros, la Cámara de Confiterías y Alyser.
La Copa América de Pastelería
La competencia transcurre en cinco horas y media. En ese tiempo, los equipos deben preparar una torta, un postre al plato, una torta de helado, un snack, una escultura de chocolate, una escultura de azúcar y una escultura de hielo, y presentarlo en una mesa buffet. Para eso, cada equipo reúne un especialista en chocolate, un especialista en azúcar y un especialista en hielo. En la formación argentina, quienes ocuparán esos puestos en esta edición son Gonzalo “Gonzo” Giménez, Agustín Bazán y Emiliana Amandio, respectivamente. La selección se completa con Lucas Carballo como coach, encargado del entrenamiento y la estrategia; Néstor Reggiani, como presidente, a cargo del liderazgo institucional y Zichert, capitán y jurado.
“Es un premio en el que el resultado final de si ganaste o no, te lo dan tus propios competidores”, explica Mariano y considera: “Por eso es tan noble esta competencia”. “Somos 22 jurados que vamos a degustar cada uno de los postres que haga el resto de los equipos y vamos a evaluar a conciencia, por supuesto, lo que estamos probando de cada uno de los países. Entonces, el resultado final es la sumatoria de los puntos de todos los jurados y es el resultado de que tu contrario haya degustado y que te dio mayor puntaje para ganar esta competencia”, amplía.


El entrenamiento para llegar a la copa es intenso. “Es como una disciplina deportiva, hay que entrenar muchísimo, hay que conocerse con los compañeros”, sostiene Zichert. Con respecto a la dinámica de la competencia, explica: “Ahí hay que trabajar a ciegas, no hay tiempo para ponerse a pensar lo que hay que hacer, ya tiene que estar todo absolutamente diagramado, programado”. Antes de cada edición, la selección recibe la consigna correspondiente. En función de eso, se dividen las tareas entre quienes participarán en esa ocasión y comienzan los entrenamientos diarios.
“Entrenamos de ocho de la mañana a ocho de la noche, prácticamente todos los días para poder lograr el objetivo”, cuenta Mariano Zichert. “Primero para para realizar los sabores y las presentaciones y después para entrenar por tiempo. Vos calculá que para la primera escultura que hicimos de chocolate tardamos 3 días, y la tenemos que hacer en apenas 4 horas.
Hoy, después de varios meses, ya estamos en tiempos”, detalla. Seis meses, dice, es el tiempo de trabajo que lleva llegar en condiciones al certamen.
Orgullo y responsabilidad
“El hecho de ser convocado para participar en una selección nacional te imaginarás que es una cosa que te hace hormigueo en la panza”, comparte Zichert. “Te llena de orgullo, no solo a vos, sino a toda tu familia y a quienes te acompañan y trabajan al lado tuyo”, dice, en respuesta a la pregunta por las emociones que atraviesan al equipo frente a la oportunidad de participar de esta competencia. “Que la gente te salude por la calle o que la gente te mande unos mensajes de apoyo, y qué sé yo, te da una cosa, te da una fuerza tremenda”, valora. Y agrega: “Después, una sensación de muchísima responsabilidad, porque somos los que seguimos a los otros seleccionados, que han logrado premios importantísimos”.
Al hablar de responsabilidad, además de lo que implica representar al país en una instancia internacional, Mariano Zichert destaca que participar de espacios como este permite que la pastelería nacional siga avanzando en términos de innovación y evolución, sentando así un precedente para las generaciones futuras.
“Acá no hay cuestiones personales, acá hay algo más allá, esto es por la pastelería Argentina”, concluye el pastelero.
