En un contexto en el que apostar en línea es cada vez más habitual, el mundial pareciera ser un escenario propicio para que esta conducta prolifere. Para prevenir el juego problemático: atención e información.
Por Camila Spoleti
Las conversaciones sobre este mundial están especialmente atravesadas por números. Plata y resultados. Resultados y plata. Si ponés plata obtenés resultados, si acertás a los resultados ganás plata.
Algunos números:
Sobre plata
- 60.000 millones de dólares se estima que se apostarán a través de casas de apuestas legales en este mundial, según H2 Gambling Capital, una empresa británica proveedora de datos sobre el mercado global de apuestas.
- 937.000 millones de dólares se estima que generará el negocio de apuestas de fútbol a nivel global en 2026, incluyendo canales legales e ilegales de apuestas, según H2 Gambling Capital.
Sobre resultados
- 27% crecieron en 2025 las consultas por juego compulsivo a la Línea 141, el servicio telefónico gratuito de orientación y contención de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar).
- 28% de los y las adolescentes argentinos apostó dinero en línea alguna vez, según el Informe Nacional sobre Juego en Argentina 2025 realizado por la Asociación de Loterías Estatales Argentinas (ALEA).
Aunque elaborados por especialistas en un caso y confirmados en el otro, por ser estimaciones y datos del año pasado, estos números, como los que invaden las conversaciones sobre los partidos, no aseguran certezas con respecto a lo que sucederá con este mundial y las apuestas, sino más bien permiten imaginar posibilidades. Para acompañarlos, sin embargo, tenemos algunas ideas.
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Las apuestas sobre fútbol se llevan adelante principalmente a través de plataformas digitales. Este mundial transcurre en un contexto en el que el juego compulsivo en línea viene incrementándose.
Germán Pérez, docente en las carreras de Sociología y Ciencia Política en la UNMDP, señala que este mundial tiene como trasfondo la transformación del capitalismo analógico al digital. Esto implica, por un lado, un cambio en nuestra relación con el dinero: “Vos ahora no tenés contacto con el dinero, y la circulación y la velocidad de tu relación con el dinero cambió totalmente: se aceleró y se desreguló. O sea, con un teléfono en la mano podés hacer una apuesta, comprarte algo, pagar una cuenta, tomar un préstamo o comprar dólares. Es una operación digital, totalmente digital. ¿Cuánto hace que no andamos con dinero? Nadie anda con plata. Bueno, es una mutación que, en la medida que nosotros la vivimos como parte de la vida cotidiana, nos parece normal o nos vamos acomodando, pero en realidad es bastante profundo el cambio de la relación con el dinero en lo que hace a la regulación y la velocidad”, explica.
Esta idea puede cruzarse fácilmente con un dato proporcionado por el Informe Nacional sobre Juego en Argentina 2025 realizado por ALEA: el 57% de quienes apostaron el último año utilizaron billetera virtuales como medio de transacción.
La transformación del sistema afecta también a la diferenciación —o no diferenciación— de espacios y tiempos de trabajo y no trabajo: “Como nuestro trabajo mismo está mediado digitalmente, nuestro contacto con las plataformas que pueden ser de juego, que pueden ser de ventas, que pueden ser de lo que fuera, de promoción o las mismas redes sociales, es mucho más inmediato: vos pasás directamente de lo que estás haciendo mientras estás trabajando, por ejemplo, mandando un mail, a la plataforma donde estás jugando”.
Otra característica de la omnipresencia de las pantallas es que trae aparejada la omnipresencia de la publicidad. Al hecho de que mirar el partido implica ver publicidades de plataformas de apuestas en todas partes: en los costados de la transmisión, en las pantallas que rodean el campo de juego, en las camisetas de los jugadores, en el antes, en el después, en el entretiempo, en el cooling break, en los rostros de los ídolos —vivos o no—; se suma el celular, en el que las publicidades aparecen entre las noticias, entre videos de YouTube y como contenido de influencers, por lo menos.


“Creer lo hace real”
Macarena Di Lella, licenciada en Psicología y especialista en ludopatía, señala que el mundial es un periodo en el que la exposición a las publicidades y estímulos que incitan a apostar aumentan. “Se juega con las emociones: el entusiasmo, la identificación con la Selección, la expectativa, euforia. Las plataformas aprovechan este contexto emocional porque las personas están más activadas emocionalmente y cuando la emoción viene, se toman decisiones más impulsivas, sin evaluar ciertos riesgos”, explica.
En cuanto a los métodos de persuasión que utilizan estas plataformas, la psicóloga menciona bonos de bienvenida y apuestas gratuitas como ejemplos de mensajes que apuntan a la gratificación inmediata, tanto en lo que refiere a lo emocional, como a la posibilidad de ganar dinero rápido. “Son mensajes que generan una sensación de inmediatez y de oportunidad única, que lo que busca es aumentar la posibilidad de que la persona vuelva a apostar”, afirma.
“Desde el lado de la psicología, se sabe que las recompensas son potentes, se ha estudiado mucho esto desde hace muchos años”, explica Di Lella, y desarrolla: “El hecho de no saber cuándo se va a volver a ganar hace que muchas personas sigan apostando. Incluso después de lo perdido, como una cuestión de esperanza ahí, ¿no? Es el mismo principio de refuerzo intermitente que se genera en los vínculos, en un montón de cosas. Una recompensa que aparece de manera variable, que suele mantener la conducta con mucha fuerza”.
“En Betsson decimos que ‘Una apuesta hace la diferencia’. Añadir una apuesta a un partido que estás disfrutando puede aumentar la emoción del resultado. La modalidad de apuestas en vivo te permite hacerla en tiempo real mientras mirás el evento desde la televisión o en la cancha”.
Como indican las propias plataformas, la dimensión emocional afecta no solo la relación de las personas con las apuestas, sino, a partir de ellas, su relación con el espectáculo deportivo. “Cuando vienen las apuestas, el foco suele desplazarse a lo que es el resultado más que el juego en sí, el disfrute en sí. Y lo que pasa es que se deja de vivir como deporte y empieza a vivirse como otra posibilidad de ganar o de perder. Y, a nivel emocional, las apuestas generan como una montaña rusa de emociones. Puede haber fobia, pero también mucha frustración, culpa, ansiedad, desesperación. Mucho aislamiento también. Muchas personas intentan recuperar lo perdido, entonces todo el tiempo suelen generar apuestas y ahí terminan intentando seguir, ¿no? Generando algo que no termina nunca”, indica Macarena Di Lella.
“El deporte tradicionalmente se asociaba a jugar a un juego recreativo. Pero bueno, muchas veces queda vinculado a las apuestas como si fuera una extensión natural de mirar un partido, ¿no? Eso aumenta también el riesgo, especialmente en los jóvenes”, sostiene la psicóloga.
“Solo para mayores de 18 años”
En nuestro país no hay todavía una ley nacional que regule las casas de apuestas online, pero 20 jurisdicciones cuentan con legislación sobre el tema. Uno de los puntos principales que estipulan estas normas es que las plataformas legales tienen prohibido habilitar que menores apuesten en sus sitios. Sin embargo, los datos indican que 1 de cada 4 adolescentes apostó alguna vez, y los especialistas insisten en que el juego compulsivo es cada vez más un problema grave en este sector etario.
En el municipio de General Pueyrredon, un proyecto aprobado en 2024 instruye a las escuelas de gestión pública a bloquear, mediante la configuración de los routers, los accesos URL de sitios de apuestas, tanto legales como ilegales, desde la red WIFI provista por la Secretaría de Educación. No obstante, la cuestión de las apuestas sigue siendo un problema visible en las aulas.
Paula Farfaglia, licenciada en Psicología, directora médica del proyecto Vida Digna e investigadora en el proyecto Internet Sana de la Universidad FASTA, relata: “Los docentes reportan que la distracción no es solo ‘mirar el partido’ de fondo; la ansiedad se genera por el minuto a minuto del resultado (un córner, una tarjeta amarilla, un gol sobre el final) porque hay dinero real en juego. Esto provoca picos de irritabilidad inéditos y un desinterés absoluto por la clase durante las jornadas mundialistas”.
“Acá se juega con pelotas”
Una de las particularidades de las apuestas deportivas es que, a diferencia de otras formas de juego, la posibilidad de acertar es percibida más como el resultado de un conocimiento que una cuestión de azar. Como explica la licenciada Paula Farfaglia, esto baja la percepción del riesgo. A la vez, la apuesta se consolida como un factor de sociabilidad y el hecho de ganar, un modo de obtener validación entre pares, sobre todo en adolescentes varones.
El informe de ALEA indica que el 34% de los adolescentes varones afirma haber apostado durante el último año, frente a un 24% de adolescentes mujeres. La disparidad entre uno y otro género también aparece en los mayores de edad, con un 39% de varones que apostaron frente a un 24% de mujeres.
“Apuestas online, deportes y jóvenes en la Argentina contemporánea”, un estudio realizado por los investigadores de CONICET Juan Branz y Diego Murzi, indica que entre los entrevistados (jóvenes varones de entre 13 y 21 años de todo el país), “hay una idea compartida que define la participación, que excede la ganancia de dinero y tiene que ver con la valoración que otorga entre amigos o conocidos: la reputación entre pares vinculada a ganar. Tener éxito en las apuestas es valorado entre el grupo de amigos, al igual que ganar una apuesta difícil y que con poca inversión haya otorgado mucha ganancia”.
Qué hacer
El juego compulsivo es un asunto de salud mental y, como tal, requiere ayuda profesional. Para poder llegar a esa instancia, el primer paso es detectar la existencia de una situación problemática. En ese sentido, Di Lella destaca la importancia de estar atentos a cambios de conducta, tanto propios como de quienes nos rodean.
“Cambios de humor, aislamiento, irritabilidad, preocupación constante en lo que es el dinero”, menciona como señales frente a las que estar alerta. “A veces mucha mentira relacionada con los gastos, también aparece una preocupación excesiva ahora con esto del mundial por los resultados deportivos, mucho enojo ahí”.
“Detectarlo es más complejo también porque hoy la casa de apuestas está literalmente en el bolsillo, la tenemos al alcance de la mano. A diferencia de otras formas de juego, no hace falta desplazarse a ningún lugar, estando en tu casa con el teléfono ya podés hacer eso. Y ahí se vuelve más difícil en las familias o en los adultos que detecten todo esto, porque gran parte de la actividad ocurre de manera privada”, señala también.
A su vez, la psicóloga menciona que es fundamental “generar espacios de comprensión, promover el pensamiento crítico y acompañar el uso de la tecnología en niños, jóvenes, adolescentes y adultos”, lo cual permite fomentar la prevención. Tanto ella como Farflagia sostienen que no se trata de intervenir con castigos o sanciones, sino de acompañar desde el cuidado.
La idea, explica Farfaglia, es “sacar de la clandestinidad la actividad, que el adolescente se sienta seguro para poder hablar de lo que le sucede”. En el caso de las escuelas, es preciso que haya protocolos que permitan articular el abordaje con la familia y con el Equipo de Orientación Escolar, y con las derivaciones, en caso de que sean necesarias.
Para prevenir el juego problemático, a cualquier edad, es fundamental que las personas puedan disponer de información que permita comprender su funcionamiento y sus implicancias.
En la Provincia de Buenos Aires, el número de teléfono disponible para hacer consultas sobre juego problemático es el 0800-444-400. Funciona las 24 horas para asesoramiento psicológico y derivación a centros locales de salud mental.
