Argentina copó Miami, ganó su duelo de 16vos y avanzó a la siguiente ronda. Una semana a puro sol, shopping y playas en pleno Mundial.
Por Juma Lamacchia – Miami, Estados Unidos
La Selección Argentina venció a Cabo Verde por 3 a 2 en el tiempo extra y jugará en Atlanta contra Egipto por los 8vos de final de la Copa del Mundo. El equipo de Scaloni sufrió más de lo esperado ante una de las sorpresas del Mundial pero sacó el partido adelante antes de que llegaran los penales. Messi volvió a convertir y sigue como goleador.
Desde el lunes pasado al día del partido se calculó que llegaron a Miami (desde otros países) aproximadamente 120.000 argentinos. Es decir que sumando a quienes ya acompañaban a la selección desde la fase de grupos, a los que ya viven en Miami y a los que viven en otras ciudades estadounidenses cerca de 300.000 hinchas esperaban por el partido del viernes por 16vos de final.
El rival fue Cabo Largo, un archipiélago de 10 islas ubicado en África frente a la costa de Senegal que tiene solo un poco más de 500.000 habitantes. Clasificó luego de lograr salir 2do en el grupo que compartió con España, Uruguay y Arabia Saudita.
El éxodo argentino a Miami comenzó el fin de semana luego del partido contra Jordania en Dallas. Este Mundial, al tener más equipos y más partidos, tiene una ventana de casi una semana entre un duelo y otro, el tiempo perfecto para vacacionar y disfrutar de las playas, los shoppings y los bares de la ciudad que se argentinizó más de lo que estaba.
Fue el jueves cuando los hinchas se autoconvocaron al tradicional banderazo que ya forma parte del ritual mundialista. El lugar fue sobre la Avenida Collins a la altura de la intersección con la calle 73. Allí se encuentra la famosa casa de comidas especializada en churros con dulce de leche de la ciudad de Mar del Plata. Fue tal la convocatoria que 5hs antes comenzaron a agruparse y extender el operativo policial previsto por el gobierno local hasta casi 10 cuadras más.
Los parques que separan la playa de la avenida fueron el epicentro del mediodía caluroso. Parrillas, heladeritas, banderas y música. La misa argentina agrupó a todos los hinchas que se encontraban en Miami. Fue entonces para eso de las 18hs local que el acto se dividió en dos, entre los que se quedaron frente al mar y entre los que coparon los alrededores del local gastronómico.
Hasta entrada la medianoche el público alentó, cantó por la cuarta estrella, la última de Leo, el Himno, Muchachos y demás líricas futboleras. Mientras tanto, la policía intentaba ordenar el tráfico y no mucho más, la sorpresa de conocer lo incontrolable los invadió. Era mejor sacar el celular y registrar el momento.
Argentina gana aunque juegue mal


El Hard Rock Stadium tiene una capacidad de 65.000 espectadores, fue sede de seis Super Bowls y de la final de la Copa América 2024 en la que Argentina fue campeón luego de vencer a Colombia. Durante la mañana del viernes sus alrededores registraron los primeros movimientos del día de hinchas sin entradas, a la espera de conseguir a un precio accesible su ticket para el partido.
El Mundial es el torneo de fútbol más importante. Es la élite del deporte. Por eso, no hay que subestimar rivales (y por eso ganarlo es tan difícil). En la previa, uno imaginaba que Argentina estaría 1 o 2 goles por encima de su rival, pero este también juega y lo venía haciendo muy bien en sus primeros tres partidos. A veces uno necesita de un partido que te llame la atención en medio de una competencia tan corta para poder corregirse sobre la marcha.
A partir de este partido, cualquiera podía ser el último de Lionel Andrés Messi en la selección (por lo menos en mundiales). El 10 cantó el Himno a los gritos y salió a la cancha sin pensar en su destino. En una primera media hora muy física y sin espacios, Argentina no logró romper la defensa del equipo africano. Y contado por ambos protagonistas, Lisandro Martínez y Messi hablaron en la pausa de hidratación para buscar una solución a estos pocos espacios que no encontraban. El central zurdo avanzó con la pelota, llegó hasta la mitad de cancha y ya tenía al capitán en la mira. Pelotazo largo, detrás de los centrales y la precisión perfecta que necesita el receptor para que la pelota caiga dentro del área y a su favor. Control en velocidad, tiro de sobrepique y gol número siete en este Mundial.


Apenas comenzado el segundo tiempo Cabo Verde logró el empate luego de una jugada que tuvo algo de fortuna. A partir de allí, Argentina no encontró piernas que bancaran el ritmo que proponía el partido y sufrió la ansiedad de no lograr generarle peligro al arquero rival (salvo un mano a mano de Messi). Y así lo mejor que le pudo pasar fue que el partido terminara. Juntarse, hablar, mirarse a la cara y jugar el tiempo extra.
La dupla de centrales fue la llave (y las figuras) del desenlace del encuentro. Lisandro Martínez y Cuti Romero, los amigos que se llevan tatuados (junto a Nahuel Molina) y que prenden un palo santo en la concentración para limpiar las cargas de energía, convirtieron los goles de la victoria luego de dos jugadas que provenían de un córner. Cuando los delanteros no están finos y el único que ataca es el 10, aparecieron los de la camada ‘98. Mención aparte a Cabral, que a los 103’ metió el que por ahora podría ser el mejor gol del torneo. De izquierda a derecha enganchó y miró al segundo palo, donde la pelota entró superando a Dibu Martínez. Flashbacks de Arabia Saudita, que por suerte, no terminó igual.
El público lo vivió con nerviosismo. Quizás porque sentiríamos vergüenza deportiva por quedar eliminados ante un rival menor, quizás porque para muchos era la primera vez que veían un partido mundialista en cancha o porque recién llegaban a destino y todavía les quedaban días de viaje pensando en siguientes rondas. O también porque pagaron por encima de los 2.000 o 3.000 dólares la entrada.
El Mundial junta emociones, se juega mucho y en poco tiempo. Ahora Argentina viajará a Atlanta para enfrentarse a Egipto este martes y luego volverá a Miami donde continuaría concentrada en caso de conseguir la victoria. No sabremos cuál será el último partido de Messi con anticipación salvo que juguemos la final. Por lo tanto, hay que seguir disfrutando.
