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abril 4, 2025
Música

SAUNTRACK | Rave cósmica

Hola, ¿Cómo estás? Comenzó el cuarto mes del año y el universo musical sigue moviéndose. Sin tiempo que perder, estos son algunos de los títulos que surgieron entresemana(s): Dua Lipa confirmó su regreso a la Argentina; Rayos Láser develó el nombre y arte de tapa de su próximo disco, a estrenarse el 16 de abril; Wet Leg regresa a las pistas el 11 de julio con “Moisturizer”, su nuevo álbum; Miley Cyrus estrenó tres videoclips: “Prelude”, “Something Beautiful” y “End of the World”; Lali anunció su vuelta con título, tapa y tracklist del que será su sexto trabajo discográfico.

Pasó un nuevo 24 de marzo y estos son algunos de los artistas que se pronunciaron al respecto: Los Pericos, Dillom*, Emiliano Brancciari, Don Osvaldo, Mora y los Metegoles, Él Mató*, Lali*, Indio Solari, Broke Carrey, Wos*, Eruca Sativa (señalados con * quienes compartieron audiovisuales y/o textos vía stories)

Entretanto, y aunque nada tiene que ver con la música —bien depende del enfoque, claro está—, una serie invadió casi cualquier espacio de conversación: “Adolescence”, un producto original de Netflix.

Esta miniserie no termina de explorar uno de los puntos más interesantes que plantea, porque en cuanto comienza su zambullida llega su abrupto final. Ahora bien: teniendo en cuenta que la sociedad siempre llega tarde a las discusiones y a las demandas que los nichos feministas tienen saldadas hace mucho tiempo, y que la ignorancia se ha vuelto motivo de orgullo y ostentación, bienvenida toda convocatoria, ya no a reeducarse ni a rearmarnos, ni siquiera a deconstruirnos: tan solo a pensar. Porque así como no es cierto que el feminismo o las mujeres seamos responsables por el «celibato involuntario» por el que los hombres gimotean, tampoco lo es creer que si la realidad que nos envuelve es patriarcal y sexista, poco importa el rol individual.

Dije, algunos renglones atrás, que esto nada tiene que ver con la música. Mentí. La sexualidad, la sensualidad y la mujer como figura política confluyen en la vida real todo el tiempo. Y si pasa en la vida, inevitablemente pasará en la música. Bienvenidos/as a una nueva edición de Sauntrack, procuren contar con seda para sus lágrimas y encaje para sus miedos antes de leer.

Preámbulo

Nacida en 1988, criada por su madre y su padrastro, y educada en un colegio católico situado “en el medio de la nada”, Tahliah Debrett Barnett es, a sus 37 años, una de las artistas más completas e interesantes de la escena internacional. Adoptó su identidad artística para enseñar al mundo sus dotes como compositora, cantante, actriz, bailarina y productora, después de haberse formado junto a numerosas celebridades como performer y bailarina de apoyo. Prefiere que la llamen “twigs”, pero para evitar problemas de derechos debió modificar su identidad escénica antes de su gran debut (“EP1”, 2012). Entonces añadió “FKA”, por sonarle “algo masculino y fuerte” (en inglés, “FKA” es acrónimo de “formerly known as”, que en español podría traducirse como “anteriormente conocida como…”; sin embargo, la artista descartó este significado como parte de su inspiración)

Delirio, sudor y besos

Para la creación de su flamante álbum, FKA twigs desafió al idioma: creó un concepto lo suficientemente abarcativo y lo debidamente conciso para nombrar aquello que, tal como describe sobre el cierre de sus videoclips, englobara “una práctica, un estado del ser, la cúspide de la experiencia humana” . Intergaláctico, este disco comenzó a gestarse en un instante de inspiración que interpeló a su autora en medio de una fiesta en Praga. Sus primeros bocetos fueron garabateados en el revés de su mano. Trátese o no de un relato ficticio o abrillantado, Carlos Solari predijo: “De la nada a la gloria”.

“EUSEXUA” abre sus puertas con un track homónimo: una carta de presentación inmersiva, que desde su sonoridad propone penumbras que contrastan con su lírica. “Las palabras no pueden expresar/ este sentimiento tan profundo”, desliza en la primera estrofa, reforzando la idea con la que creó el disco. Y es que para la compositora, “Eusexua” es un término que pretende describir lo indescriptible: la conexión humana más allá de las barreras lingüísticas.

 Lo sucede el triphop “Girl Feels Good”, canción que explora la autopercepción desde el optimismo y la experiencia femenina. De Portishead a Madonna sin escalas. Robótico, tensa los puentes hasta desembocar en una melodía futurista y envolvente, mientras la autora asegura que cuando una mujer disfruta, se nota.

El tridente que abre el disco se completa con la irrupción de “Perfect Stranger”, track donde el desinterés toma el rol protagónico y twigs reivindica el misterio como parte esencial de la sensualidad y el coqueteo.

Entre la primera y la cuarta pieza de este peculiar rompecabezas existe un diálogo tácito. Es en ellas donde descansa el espíritu del disco. “Eusexua” y “Drums of Death” comparten una pulsión de vida, siendo este último un shock de energía de una base tan sólida como una patada en medio del pecho.

De regreso a los extraños se alza “Room Of Fools”, un primer vistazo a las grandes influencias de la artista británica. Björk, Kate Bush, Tori Amos. Todas abarcadas con una gracia absoluta y con un despliegue de producción magnífico.

Amén de su carácter festivo y de la celebración de una lujuria que no roza la vulgaridad, “EUSEXUA” es una obra que devela la sensibilidad de su autora. “Sticky”, fijada en el sexto lugar del tracklist, es una oda a la búsqueda del amor, la aceptación de un otro, la vulnerabilidad y los prejuicios que ella misma impone sobre su forma de ser y de verse. En este apartado, twigs expresa su frustración en un relato lento, que crece de forma abrupta hasta destruir todo atisbo de paz. Su alma no solo se desnuda; entra en proceso de descamación. Pero lejos de aturdirle, esta fragilidad se convertirá en su motor. En palabras de Hannah Gadsby, “no hay nada más fuerte que una mujer que se ha reconstruido a sí misma”.

Aunque para algunos críticos represente la solemnidad, “Keep It, Hold It” es un engranaje tan necesario y válido como cualquier otro. Y es que en “EUSEXUA” no hay piezas de más. Con una tensión constante entre la falsa calma y el descontrol propio del libertinaje, la cantante expone dudas existenciales. Introduce, además elementos orientales que se mantendrán en “Childlike Things”, su octavo track.

“Tengo poderes supersónicos”, asalta una twigs sobreestimulada, en el primer fraseo de un feat inesperado. Estamos sobre la recta final de un álbum que no hizo más que sorprendernos, atestiguando el resultado de una canción compuesta hace más de quince años, incompleta entonces y encajonada injustamente después. Inspirada en la energía joven, el cerebro detrás de “EUSEXUA” convocó a North West, artista norteamericana y reconocida hija del rapero Kanye, para participar del track más brioso y alegre del disco. Con un breve rap en japonés que alaba a Jesús y algunas intervenciones finales, la primogénita de “Ye” suma una frescura vibrante.

El ritmo pendular entre la fiesta y la introspección es una constante del disco. En “Striptease”, quizá la pieza más sólida del tracklist, twigs dice sentirse viva sobre una base que alude los sonidos de un electrocardiógrafo. En este antepenúltimo capítulo, la compositora compara la apertura emocional y sentimental con un striptease, y evidencia la tristeza detrás de la sensualidad (“Seda para mis lágrimas, encaje para mis miedos”)

Sobre el cierre de un viaje sonoro futurista, alegre y reflexivo, su creadora desnuda su fragilidad. “24hr Dog” es la confesión de una amante complaciente. Domesticada, admite someterse a situaciones que percibe desconocidas y/o extrañas con el único fin de satisfacer al otro. Reducida a la humillación, ruega no se la llame por su nombre. De hecho, la construcción «I’m a dog for you» (“Soy un perro para vos”) no solo denota su entrega absoluta; también parece guiñar a Fiona Apple cuando, en “Fast as you can”, promete convertirse en mascota.

El final de “EUSEXUA” es perfecto. Una twigs extra-humana, casi celestial, entona “Wanderlust”, una oda al escape, a vivir libremente. En este último apartado, twigs contrapone su anhelo por volar y explorar nuevos rumbos («Si no despierto acá el lunes/ te lo compensaré, amor») con su versión personal más desdichada e introvertida (“Me violento al enojarme” y “Estaré en mi cabeza si me necesitas”)

EUSEXUA

 “EUSEXUA es una práctica. EUSEXUA es un estado del ser. EUSEXUA es la cúspide de la experiencia humana”, lo definió su creadora, cuando en septiembre de 2024 anunciaba su tercer álbum de estudio.

 A dos meses de su estreno, “EUSEXUA” ha superado cualquier expectativa. Y es que en sus infinitos detalles está la receta: la invención de su nombre, sus visuales, la voz etérea y poderosa de twigs con sus distintivos fraseos, y en la cima del mundo, su producción. Prolija, creativa, futurista, engañosa, impredecible. Transita la oscuridad sin enceguecerse, la vida festiva rasgándose la ropa, y el erotismo sin volverlo grotesco.

 Twigs despliega su talento como quien aún no ha develado la mayor parte de sus trucos. Las texturas de su voz se cargan de rabia y grosor para más tarde tornarse casi celestiales, en melismas que parecen invocar un trance encantador e igualmente peligroso. Los géneros, que oscilan entre el techno, el triphop, el house, el dance y el pop, entre otros, prueban la capacidad creativa y remarcan el carácter multifacético de su autora. Con detalles glitch, picardía en su medida justa y giros sonoros inesperados, la artista británica creó la rave definitiva y se adueñó del mundo. Envidia suprema de Antonio Montana.

Para irnos, quiero recomendarte tres gemas del mundo musical, sin nexo alguno y con ningún otro motivo más que el de compartir lo que se ama:

En Bacap escribimos lo que escuchamos. Qué mejor que compartirlo con el mundo.

Chau, loco. Este news se va en fade.

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