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junio 14, 2021
alfajor marplatense historia
Comer y Beber

Breve historia del alfajor marplatense

Es uno de los embajadores más destacados de Mar del Plata. Compra obligada para los millones de turistas que pasan por la ciudad. Una historia que tiene sus primeros nombres propios en la década del 30’ del siglo XX.

por Hugo Palavecino

De origen árabe-magrebí, el alfajor llegó a América con los españoles en el siglo XV, con una receta completamente diferente a lo que conocemos. Miel, nueces y especias como canela y anís, así es como se hacen desde hace varios siglos en las regiones de Andalucía y Murcia, con ingredientes y sabores que recuerdan más a un turrón blando y tradicional en la época navideña. En Argentina existen registros que sitúan al alfajor a fines del siglo XVIII y principios del XIX en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, con diferentes formatos y rellenos.

Con el correr del tiempo, el alfajor se transformó en un ícono argentino como el dulce de leche, el asado o la yerba mate. En Mar del Plata se escribió gran parte de la historia importante de la golosina más consumida en el país.

Uno de los primeros alfajores conocidos en la ciudad se elaboraba en la Confitería Pueyrredon a fines de los años 30’ del siglo XX, que era propiedad de Manolo Larrea y funcionaba en Rivadavia 2732, entre San Luis y Mitre (hasta la década del 70’ cuando abrió un local en 14 de Julio 1729). Se vendían sueltos o se presentaban en cajas de papel madera (costumbre que mantuvieron varias confiterías y/o panaderías hasta los 90’).

Por aquellos años, según consta en algunos registros, también se fabricaban los alfajores Dátoli que se vendían en la vieja Rambla de La Perla.

Más nombres

A comienzos de los 40’ empiezan a aparecer otros nombres, uno de ellos terminaría cambiando la historia del alfajor en Argentina. 

Apenas iniciada la década abre sus puertas La Central, una confitería ubicada en avenida Luro 3202, que empezó elaborando alfajores de estilo santafesino bajo la marca Mar del Plata, aunque luego cambió a un formato más parecido a los actuales.

En 1947, el griego Demetrio Elíades, el santafesino Benjamín Sisterna y el italiano Luis Sbaragalia -quienes tenían experiencia en el mundo de los alfajores en Buenos Aires-, tras innumerable cantidad de pruebas junto al maestro pastelero Toribio González, dan con la fórmula del mítico alfajor Havanna. Dos galletitas rellenas con mucho dulce de leche y cubiertas con el más puro chocolate semiamargo (o merengue italiano en el caso de los alfajores blancos), marcaron un punto de inflexión en el mundo de los alfajores. 

historia del alfajor marplatense
Foto: Archivo Havanna.

Lo que siguió es historia conocida. Fue la compra obligada de cuanto turista pisó Mar del Plata, y lo sigue siendo más allá que ahora también se consiguen en casi toda Argentina, en Estados Unidos, España, Brasil, Uruguay y Chile, entre otros países.

En 1949 el pastelero Edmundo Vargas y su mujer Concepción Caprioli abrieron un obrador artesanal en la calle Hipólito Yrigoyen al 2600 donde elaboraban los alfajores Mary.

El boom de las marcas

La década del 50’ vio el nacimiento de muchas marcas, entre ellas la de tres grandes clásicos: Gran Casino -que durante mucho tiempo fue la competencia directa de Havanna-, Trassens y Balcarce, sin olvidar a Baby.

Exactamente en 1950 el español Zacarías López dejó Buenos Aires y trajo a Mar del Plata sus alfajores Gran Casino. Abrió las puertas de la fábrica en Avenida Constitución, entre Patagones y Blas Parera. Sus alfajores eran de gran calidad, utilizando excelentes materias primas. Sin embargo, tuvo una corta historia. En 1955 la fábrica pasó a manos de Havanna.

historia del alfajor marplatense

Trassens tuvo su origen a mediados de los 40 en la ciudad de Azul y en 1950 la familia del francés Dionisio Trassens desembarcó en Mar del Plata. Cerró sus puertas a mediados de 1998.

Baby es otra de las marcas que más recuerdan quienes ya pasaron los 60 años. En la publicidad gráfica más conocida se podía ver a una bebé, acompañada por un perro, metiendo la mano dentro de una pecera. Tuvo su primer local y fábrica en avenida Independencia 1795 (donde luego funcionó la recordada panadería York). En los 60’ trasladó su producción a una propiedad ubicada en Avenida Colón (donde actualmente se encuentra la sede de ARBA).

Una larga historia del alfajor marplatense

En 1958, Domingo Dondero adquirió la marca y la fórmula del mítico Postre Balcarce (también conocido entonces como Imperial) al pastelero Guillermo Talou, quien lo venía elaborando en la confitería balcarceña París. Con el paso de los años, la empresa marplatense incorporó otros productos, como los alfajores que llegaron hasta nuestros días (dos cambios de propietarios mediante).

En los 50’ también aparecieron otras marcas como El Pórtico (cuya confitería se encontraba en la calle Rivadavia, entre Santa Fe y Corrientes), Platamar (con sus inolvidables cajas de color naranja y azul, y su local en San Martín 2421), 30 y 40, Cachito, Lourdes, City Club, Los Marplatenses, Leo y Iurca, además de los que hacían las confiterías El Cóndor y Boston.

historia del alfajor marplatense

La década del 60 alumbró el nacimiento de los alfajores Trufles, puntualmente en 1964, elaborados en base a masa de bizcochuelo -más alto que los tradicionales- y cuya fábrica funciona en Avenida Luro 4780. Otras marcas conocidas de aquella época fueron Miami, Pleno (que fabricaba las famosas Marmelitas), Abanera y Mar Club.

Más acá en el tiempo y los visitantes

De los 70’ a la actualidad aparecieron muchas marcas, como Bristol -tal vez la más conocida y que aún se pueden conseguir en dos o tres puntos de la ciudad, y más acá en el tiempo Mar del Canto, Ricci, Malfatti, Los T’Puales o los noveles Valentinno’s. Sin olvidar un fenómeno de estos tiempos: muchas panaderías y confiterías comenzaron a tener sus propios alfajores, algunos de elaboración propia y otros tercerizados.

El panorama local se completa con otros llegados desde Balcarce como los Guolis o localidades de la costa atlántica como Bocana (Santa Teresita), Tambo Sur (Santa Clara del Mar), Armandine (Santa Clara del Mar) y Honecker (Mar de las Pampas).

El alfajor marplatense sigue firme en el gusto de los turistas que visitan la ciudad a lo largo de los 365 días del año, y también de los propios marplatenses. Sigue siendo el regalo esperado por muchos. Y sobran las razones.

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