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agosto 4, 2021
Lo de Allá

Ley de etiquetado frontal de alimentos: ¿Por qué es importante que se apruebe?

La licenciada en Nutrición María Paula Peláez, el chef Leonardo Jaciuk y Marisa Sánchez, referente de la Liga de Consumidores, Usuarios y Amas de Casa de Mar del Plata, coincidieron en que se trata de “una herramienta” que contribuye a “empoderarnos como consumidores” pero aclararon que, por sí sola, no es suficiente.

El proyecto de ley de Etiquetado Frontal de Alimentos y Bebidas, que se está tratando en el Senado de la Nación, busca que sea obligatorio advertir, claramente, a los consumidores sobre los alimentos que tengan cantidades críticas de grasas, azúcares y sodio. Además, restringe la posibilidad de publicitar este tipo de productos -sobre todo los orientados al público infantil,con personajes animados o artistas famosos-. 

La medida avanza porque el sobrepeso y la obesidad se han convertido en un problema grave de salud pública. “Una especie de pandemia más silenciosa, menos estridente pero mucho más mortal y dura desde el punto de vista de los sistemas de salud”, según advirtió el ministro de Salud de la Nación Ginés González García, en el plenario de las comisiones de Salud y de la de Industria y Comercio del Senado de la Nación en el que se logró un dictamen unificado con parte de las 13 iniciativas que se encontraban en danza. 

Esta reunión, en la que el tema se analizó tras un trabajo de los Ministerios nacionales de Salud, Agricultura y Producción con la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), significó un importante paso adelante para esta medida que se reclama tanto desde las organizaciones de consumidores, como desde el campo de la nutrición y las asociaciones de cocineros y chefs, que se convirtieron en actores clave a la hora de la promoción de la alimentación saludable.  

De hecho fue a partir de un video institucional de la Asociación de Cocineros y Empresarios Ligados a la Gastronomía de Argentina (ACELGA), que el tema, siempre vigente en canales alternativos de información y redes sociales, se impuso en la agenda pública. 

De convertirse en ley, este proyecto apunta no solo a brindar información y promover la salud de la población sino que busca adaptarse a una tendencia mundial para mantenerse en el juego de los países exportadores de alimentos. Varios estados de Latinoamérica ya han avanzado en ese sentido y, como integrante del MERCOSUR, Argentina debe adecuarse a las normas. 

En BACAP consultamos a la licenciada en Nutrición María Paula Peláez, al chef Leonardo Jaciuk, y a la referente de la Liga de Consumidores, Usuarios y Amas de Casa de Mar del Plata, Marisa Sánchez, quienes coincidieron en que se trata de “una herramienta” que contribuye a “empoderarnos como consumidores” pero aclararon que una ley, por sí sola, no es suficiente, sino que debe estar acompañada por programas de educación, promoción y acceso a una alimentación nutricionalmente adecuada. 

“Una ley necesaria”

“Es algo por lo que se viene trabajando y luchando desde hace mucho tiempo. Me parece súper necesario un rotulado más claro e informativo y mucho más necesario una Ley que lo avale y lo ampare. Hay una disputa muy grande con la industria alimenticia y sin esta herramienta es muy difícil hacerles frente. Es el Estado el que debe garantizar el acceso a la salud y a la información. Esta Ley nos permite empoderarnos como consumidores, nos da información para poder elegir lo que nosotros queremos de un alimento y no lo que la industria nos dice que queremos” indicó Peláez.

En cuanto al alerta sobre el alto contenido en determinados nutrientes y componentes “críticos”  como azúcares, grasas saturadas, sodio, edulcorantes, sostuvo que “justamente son los que favorecen las enfermedades crónicas no transmisibles, entre ellas la obesidad, la hipertensión, el colesterol elevado en sangre, la diabetes tipo 2. Estas enfermedades son las responsables del 73% de las muertes en nuestro país. Es acá donde radica la importancia de la Ley, un rotulado más claro es la puerta de entrada para emprender acciones que mejoren estos números”.

¿Cumple con contribuir a una mejor calidad de alimentación? “Si bien la Ley no prohíbe la comercialización de determinados alimentos, nos da herramientas para poder elegir mejor, nos da mayor información nutricional. Cuanto más informados estemos, mejor será nuestra capacidad de elección, aunque esta última siempre depende de la voluntad del consumidor” entendió la nutricionista. Y agregó que “para quienes sí tienen la voluntad de cuidar su salud y comer más saludable, un rotulado más claro permite una mejor elección y no caer en el engaño marketinero que nos suele hacer la industria alimenticia”. 

Además, tener esta Ley sienta las bases para poder clasificar los alimentos según qué tan dañinos o saludables son y “así poder encarar cambios a otro nivel, como kioscos saludables en las escuelas, entornos saludables para niños, adolescentes y adultos, mejorar la calidad de alimentación que se brinda en comedores escolares. Esta distinción de alimentos también permite elegir con mejor criterio los alimentos que se entrega a la población más vulnerable en los programas de asistencia alimentaria y en los desayunos, almuerzos y meriendas de las escuelas, por ejemplo, que actualmente no siempre son de la mejor calidad nutricional”.

Regulación publicitaria

En cuanto a la regulación publicitaria de los alimentos ultraprocesados -los que tienen exceso de grasas, azúcares y sodio-  Peláez señaló que “la obesidad infantil es una pandemia de la que no se habla tanto. Regular la publicidad en alimentos está a la misma altura que regular la del tabaco por ejemplo. Los niños son la población más vulnerable al marketing de la industria, su capacidad de decisión no pasa tanto por un criterio nutricional sino por lo atractivo que resulte el envase, entonces controlar esta cuestión es fundamental para protegerlos”.

De todos modos aclaró: “La Ley por sí sola no alcanza. De nada sirve alertarnos sobre los alimentos más nocivos, si no aprendemos cuales son los más beneficiosos para la salud y con qué frecuencia se deben consumir. Como Profesional de la Nutrición uno siempre hace Educación Alimentaria y recomienda los alimentos frescos, saludables, caseros, los que no vienen en paquete, entendiendo que son alimentos que contribuyen a la salud. Pero estos temas no solo se deben tratar en un consultorio, sino en acciones a nivel comunitario, en escuelas incorporando la Educación alimentaria nutricional como una materia dentro de la currícula, implementando kioscos escolares saludables, fomentando las huertas orgánicas, haciendo charlas y talleres para la comunidad y campañas en los medios de comunicación. 

Uno no pretende que la población tenga un consumo nulo de ultraprocesados, pero sí buscamos que en la rutina diaria se alimenten a base de alimentos lo más saludables posibles y tengan los otros como excepciones para alguna ocasión especial,  y además tengan conciencia plena de lo que están comiendo”.

“Una herramienta” 

Para el chef y emprendedor Leonardo Jaciuk, la ley es “una ayuda, un aliciente, para que se empiece a tomar en serio la composición de los alimentos”. 

“Es bueno que se ponga el foco en eso, es una tendencia a nivel mundial identificar las cosas que tengan valor natural, que no tengan tratamientos, agregados, conservantes”.

En ese sentido apuntó que “el etiquetado frontal y claro, como dice Mariana Koppmann -una de las autoras del libro “Cazabacterias”- contribuye porque todavía hay una falta de cultura de lectura de las etiquetas. A través de ellas, uno entiende muchas cosas y, cuando lo hacés, a veces da miedo saber lo que estamos consumiendo”. 

El cocinero reconoció que “hasta ahora en Argentina prima el tema del consumo y la cuestión de la salud es para pocos. Esto ayuda a comenzar a cambiar eso pero no alcanza porque no es formación, no es cultura”. Y aclaró que “es difícil el camino en un país en el que se valoran las marcas y no los alimentos”.

Como profesional gastronómico, Jaciuk forma parte de los especialistas que, cada vez más, se están volcando hacia “el consumo de productos sin intervención, trabajando con productores locales y tendiendo a lo que se llama kilómetro 0”.

“Nos empodera” 

Desde la Liga de Consumidores, Usuarios y Amas de Casa de Mar del Plata, Marisa Sánchez consideró que “estamos totalmente de acuerdo con que tiene que haber una ley de etiquetado frontal de alimentos y bebidas porque la información nos empodera como consumidores”.

La referente sostuvo que esta regulación es complementaria a la Ley Nacional 24240 de Defensa del Consumidor y el Usuario, que en su artículo 4° determina que el productor está obligado a suministrar al consumidor “la información cierta, clara y veraz” de lo que le provee. 

Además, destacó que “tiene que ver con temas de promoción de una alimentación saludable, de prevención de la obesidad y otras enfermedades crónicas, dando información clara y accesible sobre ingredientes, grasa, cantidad de azúcar, sodio y otros componentes que tienen los alimentos y no sabemos”. 

Sánchez indicó que la ubicación de las etiquetas también será importante para elevar el porcentaje de personas que presten atención a esa información. Según sus registros, “hasta antes de la cuarentena, aproximadamente un 30% de los consumidores leían las etiquetas. Con la pandemia este porcentaje aumentó, se está prestando más atención a estas cuestiones que antes, por razones de falta de tiempo no se tenían en cuenta, pero todavía falta”. 

Para la referente “la información es necesaria, es importante tener conocimiento sobre los alimentos y para elegir si los consumimos o no. Es una deuda pendiente y esperamos que se apruebe”. 

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