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Mar del Plata
octubre 3, 2022
Lo de Acá

Mar del Plata, ciudad del conurbano por la cantidad de perros y jaurías

El dato fue reconocido desde el Departamento de Control y Sanidad Animal del Municipio. La mayoría de los perros que se encuentran en estado de abandono, en realidad, tienen dueño. El programa de castración, acotado por la pandemia, no es suficiente para atender la demanda. Se planifica una fuerte campaña de educación y concientización

Por Claudia Roldós

La proliferación de jaurías y perros callejeros en Mar del Plata es una problemática que no para de crecer. Hace 2 años, según el último relevamiento realizado por la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, en General Pueyrredon, el número de perros en situación de calle superaba los 20.000. Por los indicadores, la realidad de Mar del Plata es similar a la de distintos distritos del Conurbano Bonaerense, según confirmaron autoridades municipales.

Muchos de los animales son abandonados, otros son la segunda generación de perros callejeros, algunos se nuclean en jaurías que, cada tanto, se convierten en noticia porque atacan y lastiman a las personas en los más variados sectores de la ciudad. 

Pero lo que más sigue llamando la atención, según los relevamientos, las averiguaciones y gestiones de distintos grupos animalistas y las actuaciones del Departamento de Control y Sanidad Animal de la Municipalidad, que muchos de los perros que se encuentran en la calle (entre el 70 y el 80%), en realidad tienen dueño. 

Sin resultados

La problemática viene de larga data y las medidas tendientes a solucionarla, por el bien de los animales y por la seguridad y salud de las personas, hasta el momento no son suficientes para alcanzar resultados notorios y duraderos. 

La falta de compromiso y educación de muchas personas con respecto a las responsabilidades que implica tener una mascota, lo insuficientes programas de castración gratuita de animales -que tienen una demanda altamente superior a la capacidad del área municipal que se encarga de realizarlas-, y la necesidad de mayores y constantes campañas de concientización, son las explicaciones que desde distintos ámbitos, coinciden en señalar como causantes de la situación.

Lo cierto es que prevenir el problema de salud pública que constituyen las mordeduras, ataques y persecuciones de estos perros -a menudo hambrientos, recelosos y agresivos por haber sido víctimas de malos tratos-, requiere que se hagan todos los esfuerzos posibles por implementar medidas adecuadas. 

Las castraciones

Un reclamo permanente de las entidades protectoras de animales tiene que ver con un sistema ininterrumpido de castraciones gratuitas implementadas por el estado municipal.

Con vaivenes, esta estrategia se ha llevado adelante varias gestiones. Este año, el nuevo gobierno municipal retomó la política y la incluyó en el programa de reestructuración integral del antiguo departamento de Zoonosis, hoy denominado Departamento de Control y Sanidad Animal. 

Con el advenimiento del Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO) por el coronavirus, el sistema que con dos quirófanos móviles y utilizando instalaciones de algunas entidades vecinales de fomento, recorría distintos barrios de la ciudad con un programa de lunes a sábados abarcando geográficamente todo el distrito, debió acotarse. 

Hace unos meses se reactivó, por necesidad y a partir de la adecuación de las herramientas y el personal, pero los turnos no alcanzan.

Son numerosos los mensajes que dan cuenta de la imposibilidad de conseguir lugar para acceder a la práctica. Muchos indican que, directamente, no logran comunicarse. 

Entidades ambientalistas insisten en que se retome el cronograma en todos los barrios, con los protocolos correspondientes. A fin de cada mes se abre la agenda de turnos para el mes siguiente y rápidamente se completan los 900 turnos disponibles. 

“Es verdad, vuelan los turnos. No importa cuántos se den, nunca alcanzan. Hacen falta más, pero por el momento son todos los que podemos dar en función del personal, los recursos con los que contamos y la situación del covid” reconoció el coordinador del Departamento de Control y Sanidad Animal, Pablo Alí.

El funcionario explicó que gracias a la reestructuración del área “hay 3 lugares de castración: la sede de Hernandarias, el playón cerrado del Estadio José María Minella y la sede del Polideportivo de Batá”. Asimismo, el quirófano móvil retomó los recorridos por diferentes puntos de la ciudad.

De todas formas, el funcionario adelantó que elevó el pedido al gabinete político para implementar un nuevo sistema de descentralización del área, para que haya presencia y actuación en distintos sectores. “El proyecto tiene que ver con puntos fijos estructurales en las diferentes delegaciones municipales, para que pueda haber no solo castraciones, sino realización de los demás trámites, como registro de perros potencialmente peligrosos y denuncias”, precisó. 

Educación y concientización

Para Alí, la clave para mejorar los indicadores tiene que ver con la educación, la concientización. “Es un trabajo a largo plazo y que va a tener que ser permanente. Falta mucho” reconoció.

Con el poco personal de la dependencia y con el área de comunicación, están realizando una serie de campañas en ese sentido, algunas adaptadas a las restricciones de la actualidad y otras a más largo plazo.

Sobre todo preocupa la falta de responsabilidad de las personas frente a la tenencia de sus animales y el desconocimiento de las ordenanzas que prohíben esas actitudes. 

“Las denuncias por perros sueltos, y por jaurías son permanentes -en mesa de entradas de la Municipalidad o en la sede de Hernandarias-. Acudimos a la zona siempre que nos llegan y observamos. Pedimos que las acompañen con fotos o con señas específicas, porque no levantamos perros que encontramos por la calle indiscriminadamente” explicó. 

Es que según indicó “la mayoría de los perros tienen dueño. La gente los saca a la calle cuando se va a trabajar y los animales quedan solos. A veces con hambre, a veces agresivos, a veces peleando con otros perros, a veces muerden” . 

Cuando pueden comprobar la situación, desde el área el personal pueden realizar actas de actuación hacia los propietarios.

“Pero lo importante es poder inculcarle a los dueños la responsabilidad de tener los animales en un lugar adecuado, con sombra, con agua, con comida y es lo que más tiempo lleva”, concluyó. 

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