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Mar del Plata
septiembre 24, 2022
Descubrí la masonería femenina
Lo de Acá

Un vistazo al mundo discreto de la masonería femenina

Con 10 años de existencia, la Logia Mar de Luz en Mar del Plata es la representación de una de las instituciones más milenarias aún presentes en la actualidad. Con solo algunas actividades abiertas al público y atravesada por mitos que por momentos la cubren de oscuridad, BACAP dialogó con la Gran Maestra de Argentina, María Elena Castillo, sobre los secretos, mitos y desafíos de un mundo que busca escaparle a los prejuicios y aggionarse a los debates actuales. 

Por Julia Van Gool

Abundan las miradas curiosas. Mientras espero a que alguien venga a abrir la reja que permitirá mi ingreso, observo el revoloteo de ojos de quienes pasan por la vereda de San Martín al 2300. Miran para arriba y para cada costado de la casona estilo colonial que se destaca en el medio de un centro marplatense caótico. Los más audaces aminoran la marcha y estiran el cuello para espiar hacia la pequeña galería que separa la calle y la gran puerta de madera que habilita la entrada al lugar. El objetivo es claro: encontrar algún cartel o placa que indique qué hay ahí y qué hacen los que entran. No hay nada de eso, solo un logo que cuelga tallado en piedra sobre la puerta principal: una escuadra y un compás arrojan más dudas que certezas a los interesados. 

En menos de un minuto de espera, se abre la puerta de madera, una mujer rubia me abre la reja y entro, no sin antes mirar al afuera con aire de superioridad: lo había logrado, había entrado al templo de la Logia Mar de Luz, una de las 18 Logias Femeninas Masonas que hay que en el país y que el pasado noviembre cumplió una década de existencia en la ciudad. Con un pie adentro también comprendo:  hago mi entrada a un mundo discreto que corre las cortinas y permite que nosotros, el afuera, espiemos. 

Libertad, Igualdad y Fraternidad

La masonería es una institución dedicada a la exaltación y el perfeccionamiento de las virtudes del ser humano. Creada en Europa, entre finales del siglo XVII y XVIII, la misma se apoya en los principios representados por los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad, y afirma tener como objetivo “la búsqueda de la verdad, el estudio filosófico de la conducta humana, de las ciencias y de las artes y el fomento del desarrollo social y moral del ser humano, orientándolo hacia su evolución personal, además del progreso social”. 

La Orden, como le dicen sus miembros, tiene sus orígenes en el “Arte Real de la Construcción”, de ahí sus enseñanzas con símbolos y alegorías tradicionales tomadas de la albañilería y la cantería: las grandes obras como guías para las y los masones constructores de sí mismos y de la sociedad que los rodea.

De hecho, del ámbito de la construcción parte el símbolo masónico por excelencia (y el mismo que aparece sobre la puerta de la Logia marplatense): la escuadra (símbolo de virtud) y el compás (símbolo de los límites con los que debe mantenerse cualquier integrante mason respecto a los demás). Dentro de la casona ubicada en San Martín al 2300, las referencias al arte de la construcción se repiten hasta el cansancio en cuadros, estatuas y tapices. 

¿Todos y todas?

Sin vinculaciones religiosas o partidarias, al menos desde lo conceptual, la masonería se presenta como un espacio de formación que le permite a sus miembros desarrollar la capacidad de escucha, reflexión y diálogo. Eso sí: no cualquier persona puede formar parte de la Logia y sus actividades, de ahí el hermetismo que se le adjudica a la institución y el manto secreto que la cubre y despierta todo tipo de especulaciones.  

Hoy quienes deseen formar parte de La Gran Logia deben ser “hombres y mujeres libres y de buenas costumbres, tener una edad mínima de 18 años y poseer inteligencia y cultura necesaria para comprender y practicar las virtudes masónicas”. Además, la persona debe “contar con medios de subsistencia para sufragar sus necesidades, las de los miembros de su familia y/o personas que tuviera a su cargo”. 

Descubrí la masonería femenina

Este último punto también hace referencia a la necesidad satisfacer las cuotas generales y particulares de la Logia a la que ingresa. Además, existe en este requisito la idea de que quien tiene los bienes necesarios para subsistir tampoco buscará en la masonería un beneficio personal que vaya más allá del progreso individual y social. 

Otro punto no menor: todos los ingresantes deben pasar antes por una entrevista con los maestros de cada espacio, por lo que cumplir con todos los ítems de la “checklist” de ingreso a la Masonería tampoco es garantía absoluta para ser considerado un mason o masona.

El filtro económico y cultural puede favorecer a una idea de elitismo o de sesgo económico y cultural. De todas maneras, sus miembros sostienen que eso no ocurre y que el ingreso selectivo está más orientado a “intereses fundamentales” y “perfiles éticos”, que a estamentos económicos y de poder.   

Si bien las membresías se mantienen en secreto, algunos grandes nombres que pertenecieron a la masonería: José de San Martín, Domingo Faustino Sarmiento, Raúl Alfonsín, Juana Manso, Oscar Wilde, Henry Ford, Winston Churchill, entre otros. 

Hacen su ingreso las mujeres

De todas maneras, no siempre los requisitos de ingreso fueron los mismos. La inclusión de mujeres en las órdenes masonas data desde 1908, cuando se registró la primera conformación femenina en Inglaterra.

Así y todo, desde entonces y hasta el día de hoy, se puede encontrar resistencia entre las distintas órdenes a lo largo del mundo, ya que sus detractores aseguran que la interpretación de los libros masones no lo permiten. En fin, como toda norma y escritos -creados con el masculino como plural genérico- han sido reinterpretados a la luz de la igualdad de derechos.

En Mar del Plata, la logia Mar del Luz, ubicada en San Martín al 2300, es la número seis de Argentina y la primera en crearse en el interior de la provincia de Buenos Aires. Además, es una de las logias femeninas más antiguas en el país, con una trayectoria institucional de 10 años, cumplidos en noviembre pasado. 

En diálogo con BACAP y en el marco de los festejos por el décimo aniversario -que incluyó, entre otras cosas, una ceremonia abierta a todo el público-, la Gran Maestra de la Logía Femenina, María Elena Castillo, habló sobre los secretos, mitos y desafíos de un mundo que busca escaparle a los prejuicios y aggionarse a los debates actuales.

Entre los temas centrales a debater está el rol de la mujer en la masonería y el protagonismo de ésta en un mundo en constante reflexión ante las conquistas del movimiento feminista. 

Sobre esto, Castillo asegura que la “la masonería femenina es el logro de la lucha feminista” y deja en claro que dentro de las filas masónicas confluyen “diversas posiciones respecto al feminismo”.

“Dentro de la Gran Logia existen mujeres que tienen una mirada mucho más victoriana y otras que tienen una mirada mucho más radicalizada del feminismo y fundamentalmente convivimos bajo el pañuelo del respeto, de la tolerancia y de entender que es un deber de todas el trabajar por los derechos de las subjetividades femeninas y por el mejor posicionamiento social, educativo, cultural e intelectual de cada una”, señaló. Castillo no hablará nunca de mujeres por sí solas, sino de subjetividades femeninas, dos conceptos que engloban una mayor diversidad. 

Del hermetismo a la estigmatización

El profundo hermetismo que caracterizó a la masonería a lo largo de los siglos ha generado desde siempre todo tipo de especulaciones. Los conceptos del poder y lo oscuro han sobrevolado la institución, sobre todo en épocas donde los masones fueron objeto de persecución política. 

De todas maneras, si bien el trabajo institucional de los integrantes de una logia masónica se realiza puertas adentro indiscutiblemente (y se descartan todas las acciones consideradas “proselitistas”), existen algunas actividades en las que se invita a la comunidad a participar, como es el caso de las teñidas blancas, actividad en las que se muestran las ceremonias que usualmente se realizan dentro de la Logia, la manera en que las que se hacen y las temáticas que se abordan. La última actividad de estas características en Mar del Plata tuvo lugar el pasado noviembre, en el marco del décimo aniversario de la institución local. 

Descubrí la masonería femenina

“Creo que la estigmatización que sufre la masonería tiene que ver en parte con el desconocimiento de la comunidad y también con la rotulación que otras instituciones le han realizado y que les ha resultado funcional. Nadie se cuestiona por qué la elección de Su Santidad, en la Iglesia Católica, es absolutamente secreta. Nadie sabe de qué se trata ese proceso que dura horas y hasta días”, señaló Castillo. 

Y agregó: “La realidad es que eso no lo cuestiona el común denominador de la ciudadanía y esto creo que tiene que ver fundamentalmente con la denotación que se le ha dado a la institución masónica por ser la conformadora de librepensadores. Los libre pensadores son subjetibilidades, valga la redundancia, que no están sujetas o atadas a ninguna autoridad, mandato y/o ideología. Tienen, en cambio, pensamiento crítico que pone en tela de juicio el todo y que a partir de un proceso personal en búsqueda de la verdad y del perfeccionamiento van alcanzando sus propias respuestas en libertad de pensamiento y en libertad absoluta de conciencia”. 

Castillo también asegura que el “secretismo” fue la manera en la que muchos miembros lograron escapar de la persecución política e ideológica de la que fueron víctima por formar parte de una institución con las características de la masonería. 

Así y todo, en los últimos años, los Grandes Maestros y Maestras comenzaron a trabajar en cierta “apertura” de la institución  con el objetivo de “desmitificar estas ideas que existen en el imaginario colectivo”. 

Cuatro ejes para impactar en el cambio

Con el objetivo de abandonar las especulaciones y abrirse al mundo, las nuevas autoridades de la Gran Logia Masona Argentina buscan acercar la institución a la sociedad a partir de intervenciones concretas, basadas en cuatro ejes de trabajo. 

“En el desarrollo programatico con la comunidad y con algunas organizaciones de la sociedad civil, estamentos gubernamentales, gentes de financiamiento y demás trabajamos cuatro ejes fundamentales:  género, salud, educación y medioambiente”. 

“Para abordar las problemáticas ligadas a estos cuatro grandes ejes se ha conformado la Comisión de Proyectos Institucionales, ensamblada con otras comisiones que serán las encargadas de abordar respuestas concretas a algunas problemáticas estructurales o coyunturales que se van dando en la sociedad”, concluyó. 

Cae la tarde y la reja que permitió mi ingreso vuelve a abrirse. En el mundo exterior todo sigue igual de caótico y ya quienes pasan por la vereda de San Martín al 2300 están más preocupados por llegar a sus casas que detenerse a inspeccionar nuevos mundos. En mi cabeza ronda la sensación que a veces no alcanza con habitar la sociedad que vivimos, en ocasiones, es menester también pensarla. Y me pregunto: ¿quiénes más lo hacen? ¿todos y todas? ¿algunos y algunas?

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