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septiembre 30, 2022
Lo de Allá

Vitrificación de óvulos: la esperanza de ser madres después de los 40

La medicina reproductiva proporciona alternativas para quienes desean encarar el proyecto de ser padre o madre, nuevamente, en otro momento de la vida.

Gracias a las posibilidades que ofrecen la ciencia y la tecnología, muchas personas que ya tuvieron hijos pueden encarar el proyecto de ser padre o madre, nuevamente, en otra etapa de la vida. A pesar de que, en las mujeres, la calidad ovocitaria va disminuyendo con el paso del tiempo, hay alternativas para aquellas personas que planean tener un hijo sano después de los 40 años.

Quienes guardaron óvulos a una edad más joven, tienen una posibilidad muy grande de utilizarlos. La vitrificación de ovocitos cuenta con tasas de supervivencia de los óvulos muy altas, mayores al 90%, manteniendo éstos la misma calidad que en el momento en el que fueron congelados. Por otro lado, las mujeres que no cuentan con ovocitos de calidad, pueden recurrir al tratamiento de Ovodonación para realizar el proceso de gestación con óvulos donados.

En Argentina, la recomendación es que la mujer sea gestante como máximo hasta los 50 años y a partir de los 45 años con óvulos donados.

“En el tratamiento con óvulos propios, hay un límite, que plantea la Ley de Acceso integral a los procedimientos y técnicas médico-asistenciales de reproducción médicamente asistida, que son los 44 años, pero obviamente a esa edad el riesgo es muchísimo más alto”, sostiene la Dra. Doris Raso, Especialista en Medicina Reproductiva de WeFIV.

También, según cada caso, se pueden realizar tratamientos de baja complejidad, como la Inseminación Artificial (IA) y de alta complejidad, como la Fecundación In Vitro (FIV), entre otros. A las mujeres mayores de 40 años, es probable que antes de iniciar estos procedimientos se les indique la realización de pruebas para descartar enfermedades genéticas en los embriones fecundados. Una de ellas es el Test Genético Preimplantacional (PGT por sus siglas en inglés), que permite revisar los cromosomas y descartar anomalías previamente a la implantación.

“El objetivo siempre es tener un bebé y una mamá sanos, y poder disfrutar de ese niño. Si la mujer tiene una edad mucho más avanzada que los 50 años, el riesgo materno es muy alto. En ese caso, puede haber restricciones de crecimiento y complicaciones en el bebé. Por eso hay que evaluar cada caso en particular, pero la recomendación es no hacerlo después de esa edad”, detalla Raso.  

La importancia de las evaluaciones

En ese sentido, indica que es importante hacer una evaluación clínica y de salud en general de la mujer, y su pareja (si la tiene). En dicho control, se requiere ver en qué estado están el útero, los ovarios, la reserva ovárica y en base a eso, planificar un tratamiento.

En el caso del varón, la edad no pesa tanto como en la mujer, pero existe la alternativa de criopreservar espermatozoides para conservar la fertilidad futura. “Hoy es posible ampliar la familia, sin importar la edad de los progenitores, pero a mayor edad los pacientes van teniendo otros riesgos”, explica la Dra. Raso.  

Aspectos emocionales de la llegada de un hijo

El apoyo emocional es importante para todos los pacientes que deciden realizar un tratamiento de Reproducción Asistida, por las complejidades psicosociales que esto conlleva.

“En pacientes que hace muchos años no tienen hijos, es importante trabajar no solamente en la parte médica sino también, en los aspectos emocionales ya que la maternidad/paternidad es parte de una crisis vital en las personas, que las transforma”, expone la Licenciada María Villamil, jefa de la Unidad de Apoyo Emocional de WeFIV.

Por eso, resulta necesario trabajar de manera psicoeducativa, comprendiendo que ser madre o padre a distinta edad es diferente y tiene diversas consecuencias.

Según Villamil, la mejor herramienta para acostumbrarse a la “nueva vida” que implica el nacimiento de un bebé, en estos casos, es conectarse con el deseo de volver a elegir ser madre o padre. “Además, es importante ser constantes con la rutina que se prepare para ese bebé y para la vida de la pareja. Un ejercicio como el de realizar una agenda con las actividades es una herramienta importante”, detalla.

Cada vez existen más alternativas de medicina reproductiva para concretar el deseo de ser padres en los distintos momentos de la vida. Conociendo las opciones y con la evaluación y seguimiento de un equipo multidisciplinario de profesionales, es posible seleccionar el tratamiento más acorde para buscar un embarazo sano, según cada paciente.

 

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