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febrero 4, 2023
Lo de Acá

La labor de dos profes que ayudan a personas con discapacidad a bailar

Andrea y Abril dan clases de baile en el sur de la ciudad a personas discapacitadas y logran así cumplir el sueño de muchos y muchas.

Por Santiago Inchaurrondo

La superación es el vencimiento de una dificultad o un obstáculo a partir del esfuerzo y el trabajo personal. Así Bacap, te describe la historia de Andrea y Abril, instructoras de ritmos latinos en el Centro Republicano Español donde también le abren la oportunidad a que se acerquen personas discapacitadas. Una demostración de amor y superación que merece ser reflejada bajo el lema “Todos pueden”.

Las clases organizadas por Andrea Codesido (en colaboración con Abril) persiguen como principal objetivo impulsar la inserción de las personas con discapacidad en el mundo del baile y favorecer su aprendizaje. Hace unos fines de semanas, tuvieron su propio lugar en el Teatro Roxy.

En la previa se percibe un clima único, donde se mezcla la cordialidad con un poco de ansiedad. Las profes mientras tanto reciben uno por uno el saludo de sus alumnas y alumnos. Y al cabo de unos minutos el lugar se transforma. Es la oportunidad que tienen todos y todas de descargarse. Y ese conjunto de libertad, amabilidad es lo que los hace únicos.

Historia de superación

Charlando con Andrea Codesido, que es instructora de ritmos latinos y acondicionamiento físico, (hace 7 años en el rubro) nos contó cómo se dio su profesión. Fue por una cuestión médica. El médico le dijo que lo peor que podía hacer era quedarse quieta. Entonces empezó a bailar desde muy chica. 

“Aunque el día no haya sido bueno, uno tiene que dar lo mejor de sí por la gente que viene a bailar. Esa clase que te espera, esa gente que te espera, aguarda que vos des lo mejor de ti. Esperan sonrisas, buenas energías” cierra la profe hablando de su pasión. 

Pero también tenemos que hablar de Abril Seratto, que se ve muy reflejada en la profe y es su ayudante. También es profesora de ritmos latinos con 18 años. 

“Estoy aprendiendo y es toda una experiencia para mí estar con ella. Yo bailo desde que tengo conciencia. Arranqué con Andre hace seis años. Era muy tímida. Transmitirle a la gente esa energía es clave. Importa mucho el ambiente, la gente que nos rodea. “nos cuenta Abril a lo que replica admitiendo que cambió su personalidad desde que subió por primera vez al escenario.

“Pasa a veces que llueve torrencialmente y las chicas vienen igual. Y eso es una motivación para nosotros. Te mueve esa energía. Me parece increíble” nos cuentan las profes. Sumado a que el entorno, la música, te cambian la cabeza.

“Mi motivación para hacer una obra de teatro es que el otro entienda que no soy yo, es la muestra de mis alumnas. Que ellas puedan lucirse y demostrar de qué tratan nuestras clases. Lejos de la perfección, me gusta que demuestren porque les gusta venir a las clases.

Bajo uno de los lemas que todos son uno solo en la clase, Andrea remarca algunas cosas de sus clases. Cuentan con niños, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores y una de las claves pasa por no exigirle a la gente más de lo que puede dar.

“Si ella se anima como no me voy a animar yo” así se cierra esta historia que te cuenta Bacap. Con la frase de la profesora Andrea. Fiel a su personalidad. 

“Yo aprendí a que mis coreografías tenían que tener la misma intensidad en brazos que en piernas. Me empecé a poner en el lugar del otro y aprender”. Y esa frase describe un poco como son las chicas. Ponerse en los zapatos o en el lugar del otro. Y que no viene mal de vez en cuando hacerlo…

 

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