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noviembre 26, 2022
Misión Kéfir
Interés General

“Misión Kéfir”, el probiótico natural que estudiantes producen para comedores barriales

El proyecto, que ya se convirtió en un proyecto de extensión de la Universidad Nacional de Mar del Plata, consiste en brindar algo nutritivo y diferente a los niños de los barrios Las Américas y Jorge Newbery.

Por Manuel Straccia

Una buena alimentación es esencial para el desarrollo de los niñxs. Cuando las realidades sociales impactan en la población y dificultan el acceso a una dieta equilibrada, acciones solidarias como la de “Misión Kéfir” se vuelven primordiales.

“Misión Kéfir” nació como una iniciativa de un grupo de estudiantes para brindar asistencia a un comedor del barrio Las Américas. Ahora se convirtió en un proyecto de extensión de la Universidad Nacional de Mar del Plata (Unmdp) y se busca expandir la entrega a más barrios de la ciudad.

Pero, ¿qué es el Kéfir? Se trata de un producto lácteo parecido al yogur líquido, fermentado a través de la acción de un conjunto de levaduras y bacterias, con un alto valor tradicional.

“Misión Kéfir se basa en la producción de un yogur natural. El kéfir es un probiótico, una bacteria, que a partir de la fermentación con la leche se construye como un yogur natural. Muy parecido a lo que es un yogur bebible. El año pasado arrancamos en Las Américas y este año nuestro objetivo es hacerlo también en Jorge Newbery”, detalló Abril Miranda, referente del proyecto y estudiante, en diálogo con Bacap. 

Docentes, estudiantes y trabajadoras de las cocinas populares del Movimiento Evita fueron quienes iniciaron este proyecto. Originalmente nace desde el Frente Estudiantil Evita de Rosario nace, de la facultad de bioquímica, que empezaron a estudiar el probiótico. Posteriormente, esa idea fue replicada en Mar del Plata y se convirtió en un proyecto de inserción barrial.

Misión Kéfir

“La preparación del Kéfir lleva aproximadamente 24 horas, en las que se fermenta la leche con esa bacteria. Después el proceso es muy sencillo en sí: fermentar, colar, separar el yogur natural del probiótico, y saborizarlo para luego entregarlo en la vianda diaria de los comedores”, explicó Abril.

Kéfir, producción infinita

El kéfir, generalmente, se dona y luego tiene una producción infinita. “Podés consumir esa misma bacteria la cantidad de veces que sea necesario, porque sigue reproduciéndose siempre”, comentó la estudiante. La leche y las frutas también se conseguían mediante donaciones, y ahora se le suma la financiación conseguida por la institucionalización del proyecto.

Hacia fines del año pasado, ya se habían entregado 1000 yogures en el barrio Las Américas, para más de 200 niñxs y jóvenes de la zona.

Misión Kéfir

“Está bueno y era muy desconocido para nosotres. Cuando empezamos a producirlo nos dimos cuenta que además de sano era muy fácil hacerlo. Este proyecto apunta también a hacer felices a los pibes y reciban algo sano en su vianda diaria. Muchas veces las compañeras intentan dar una vuelta de tuerca para que las viandas sean más nutritivas y ricas, pero muchas veces los alimentos frescos no llegan a los comedores. Por eso lo pensamos como un complemento nutricional”, concluyó Abril.

 

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