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Mar del Plata
septiembre 24, 2022
Marplatenses en la Ciencia

Geoparque Pun Antü de Balcarce: conservación del patrimonio, historia geológica y educación

Se trata de un proyecto impulsado por profesionales de la UNMdP en el que participaron científicos, autoridades municipales, ONGs y la comunidad. En esta primera etapa, el parque cuenta con un circuito integrado por seis sitios de interés geológico que abarcan 2.200 millones de años de historia natural de la región.

Por Agustín Casa

El sudeste bonaerense atesora una gran riqueza geológica, paleontológica y arqueológica muy valiosa para conocer el pasado de la región. 

Así lo entienden profesionales del Instituto de Geología de Costas y del Cuaternario (IGCyC), perteneciente a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNMdP y a la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), quienes en 2018 impulsaron la creación de un parque geológico en Balcarce. La idea surgió en el marco de distintos proyectos de investigación y de extensión del IGCyC que coincidieron en la importancia de conservar el patrimonio geológico en el sector sudoriental del Sistema Serrano de Tandilia.

En noviembre de 2019, a partir de la ordenanza municipal 174/19 sancionada por el Honorable Concejo Deliberante del Partido de Balcarce, se creó el Parque Geológico Urbano. Más tarde, la comunidad balcarceña eligió para este espacio el nombre Pun Antü, un vocablo pampa que significa noche y día. 

La gestión del parque la lleva adelante el Municipio de Balcarce junto a una comisión asesora científica conformada por un especialista del IGCyC –en la actualidad, la geóloga Mariana Camino– y uno de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNMdP, con sede en Balcarce.

Foto: Micaela Carnisetti

Dos de los sitios de interés geológico que integran el geocircuito La Barrosa, el primero que forma parte del parque, se ubican en lugares donde en el pasado se realizaron labores mineras, generalmente asociadas a la explotación de materiales para la industria de la construcción. 

“La idea del parque surgió porque desde nuestros grupos de investigación y de extensión veíamos muchos pasivos ambientales que se podían llegar a recuperar para múltiples propósitos: educativos, recreativos, turísticos, enfocados en la valoración del patrimonio natural y cultural. La minería de áridos deja expuesta, en antiguos frentes de explotación, la historia geológica de la región”, detalla a Bacap Mariana Camino, geóloga, magíster en Ingeniería Ambiental e investigadora del IGCyC. 

Un geoparque en el área periurbana de Balcarce

Para el avance del proyecto se eligió la categoría y el concepto de geoparque ya que, de esta manera, en el futuro la comunidad balcarceña podrá solicitar que sea considerado entre los Geoparques Mundiales de la UNESCO

La figura de geoparque se sustenta en tres pilares vinculados entre sí: la conservación, la educación y el desarrollo sostenible de la región donde se sitúa el parque. “Incluye la idea de la conservación geológica para un turismo con valor agregado, el científico, o para que la gente conozca la historia geológica de su lugar o de la región. Y al conservar la geología, se genera un gran paraguas porque se conserva la roca, se conservan la flora y la fauna. Se conserva la biodiversidad y a la vez sitios arqueológicos, como así también cualquier rasgo cultural e identitario”, cuenta.

El Geoparque Pun Antü no se circunscribe solo al geocircuito ya conformado y se contempla la posibilidad de generar nuevos circuitos interconectados. “Trabajamos la ordenanza junto con el Municipio y le pusimos límites muy ampliados como para generar otros circuitos. Los límites son los del distrito”, subraya Camino. 

En esta línea, la especialista remarca: “Hay que recabar toda la información y trabajar de manera transdiciplinaria para crear nuevos circuitos, y contemplar la buena accesibilidad, la seguridad y la capacidad de carga. Esta labor debe resaltar muchos aspectos: el valor científico, el valor educativo, el valor patrimonial, el valor de los servicios ecosistémicos, el valor de ´conocer´ como condición sine qua non para proteger, rescatando también los saberes de la comunidad que son muchos e importantes. Por ello, se debe trabajar conjuntamente con ella”.

El geoparque también representa una oportunidad para impulsar la economía regional a través del geoturismo y la elaboración de geoproductos, por estar ubicado en el eje que une dos polos turísticos del sudeste bonaerense, Mar del Plata y Tandil. 

Foto: Mauricio Quiroz Londoño

Geocircuito La Barrosa

En esta primera etapa, el Geoparque Pun Antü cuenta con un circuito llamado La Barrosa, que está integrado por seis sitios de interés geológico. A lo largo de 3,5 km de extensión se pueden recorrer 2.200 millones de años de la historia geológica de la región sudoriental del Sistema de Tandilia. El recorrido comienza cronológicamente desde los 2.200 millones de años, representados por el Complejo Buenos Aires, pasa por la Formación Balcarce (460-480 millones de años) y finaliza en el Cuaternario (10.000 -11.000 años).

Si bien ya se venían desarrollando salidas guiadas, talleres educativos, actividades de extensión universitaria, y muestras y charlas de divulgación organizadas por el Municipio, el geoparque se ha formalizado a finales de mayo de 2022 con la colocación de cartelería por parte del Gobierno de Esteban Reino. Los trabajos fueron realizados por personal de la Subsecretaría de Turismo y del área de Espacios Públicos. La señalética describe y sitúa cada uno de los seis geositios que forman parte del geocircuito La Barrosa y permite un recorrido autoguiado.

El recorrido inicia en la zona periurbana de la ciudad, en el cerro El Triunfo, en cercanías del Museo Histórico Municipal de Balcarce, donde el geoparque contará con un espacio para brindar información a los visitantes. En tanto, el circuito culmina en una antigua tosquera, donde el Municipio ha emplazado tres containers para generar un centro de interpretación, oficinas y baños públicos. 

Tras pasar por el geositio 1, el cerro El Triunfo, el circuito continúa por el Autódromo Juan Manuel Fangio. El tercer geositio es El Mordisco del Diablo. Luego el recorrido avanza hacia El Mirador. Sigue por La Tosquera (cuaternario). Y la última parada es La Tosquera (antropoceno).

Actividades educativas y un jardín botánico

Desde el 7 al 29 de mayo de este año, en el Museo Histórico Municipal de Balcarce se hizo una muestra del geoparque, donde se exhibió la cartelería que forma parte del Geocircuito La Barrosa y una colección de fósiles donados por el balcarceño y geólogo autodidacta, Oscar Martín. 

Además, el geoparque cuenta con su logotipo y fueron elegidas dos mascotas que representan a especies nativas en estado de vulnerabilidad: el sapito de panza roja (Melanophryniscus aff. montevidensis) y la lagartija de Tandilia (Liolaemus tandilensis).

A nivel educativo, Camino y sus colegas han realizado visitas con estudiantes de distintas materias de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNMdP y también con estudiantes de colegios de Balcarce y la zona. 

Foto: Roberto Donna

En una visita guiada dirigida a la comunidad en general, los propios vecinos de la ciudad tuvieron la idea de generar un jardín botánico de plantas nativas en el geositio 4, denominado El Mirador. 

“Se dio respuesta a los vecinos a través de actividades de extensión, junto con botánicos de la Facultad de Ciencias Agrarias y de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNMdP. Se hicieron cinco talleres y el Municipio hizo unos canteros con un diseño espectacular, con la roca del mismo lugar. Así se gestó El Jardín Botánico de Nativas Pun Antü, que ya está emplazado y con cartelería. En su mantenimiento trabajan el Municipio y vecinos fundadores”, concluye Camino.

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