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mayo 25, 2024
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Rusos en Mar del Plata, un fenómeno que crece

Por Melisa Morini

El Alfar, se ha convertido en un refugio para la comunidad ruso parlante en la ciudad. Cantidad de familias se han instalado en las inmediaciones de este barrio en el último año. Bacap caminó el lugar, dialogó con vecinos y representantes de la comunidad  ruso parlante en territorio marplatense. ¿El conflicto con Ucrania los motiva a venir? ¿Por qué Mar del Plata? ¿Por qué el Alfar? 

No es novedad que dentro de la lista de países donde emigrar Argentina estuviera presente. La comunidad rusa busca asilo en nuestro país desde los 90, cuando cayó la Unión Soviética. ¿Por qué Argentina? El país presenta facilidades en la obtención de la visa, a diferencia de Estados Unidos o muchos países de la Unión Europea, por ejemplo, que desde 1917 no entregan visados con facilidad o directamente no permiten el ingreso a quienes exhiban pasaporte ruso. 

Flujo migratorio importante

Desde el 2014, cuando estalla el conflicto con Ucrania y la Península de Crimea, a esta parte, el flujo migratorio ha sido bastante constante aunque el año pasado parece haberse incrementado. Cada vez son más los rusos que no se sienten identificados con las políticas de Putin y escapan del contexto bélico en busca de mejores condiciones de vida. 

Recientemente, salió una noticia en el periódico The Guardian que mencionaba la cantidad de mujeres rusas que llegaron al país para dar a luz. Consultado por esta información, el Cónsul Honorario de la Federación Rusa en Mar del Plata, Jorge Kuznetzov, dijo que “el contexto internacional hace que el foco se ponga nuevamente en casos como esos porque sin dudas el conflicto que se mantiene entre Rusia y Ucrania motiva a que esta migración se sienta más repentina y no paulatina como venía siendo” y agregó que “son muchos los que no quieren vivir en un país donde se mantiene el alerta”.

Alfar, el elegido

El Barrio Alfar, conocido como El Alfar o playa del faro, es el primer balneario emplazado sobre las playas situadas al sur del Faro Punta Mogotes. Linda con el Bosque Peralta Ramos y forma parte del cordón de playas del sur de la ciudad. Es tranquilo aún en verano, las calles no están asfaltadas en su mayoría, no se permiten las construcciones en altura y se respira bastante paz.

Según Anastasia Romanova “en Rusia es común que se tenga una casita de campo, a los rusos les gusta tener jardines, huerta, cultivar y cosechar algo, es propio de nuestra cultura, yo creo que el barrio les permite eso, el ruso busca tierra para poder construir”. En el Alfar, también, se construyó el Templo de los Mártires, iglesia ortodoxa rusa.

Rusos en Mar del Plata.

Ahí se juntan los integrantes más devotos de la comunidad, como lo hicieron el domingo 7 de enero para la celebrar la Navidad Rusa y donde Anastasia, una joven cantante rusa que vive acá hace siete años, va seguido, para encontrarse con los suyos. “También hay un grupo de arte, tenemos un teatro y hacemos espectáculos infantiles para mantener las tradiciones, el idioma, enseñarles a los niños sobre nuestros personajes folclóricos”, comenta entusiasta Anastasia.

Primera persona

Anastasia relata que se siente más argentina que rusa, que llegó para quedarse en enero de 2016 y que en ese entonces el cónsul le dijo que había en la ciudad “unas dos mil familias en la comunidad”. Sin embargo, para ella, durante el 2022 llegaron “otra mil”: “Lo puedo decir porque tenemos grupos en las redes donde nos vinculamos y creció muchísimo el número de miembros”.

Además, son muchas las consultas que le llegan, a Anastasia le escriben compatriotas, le preguntan por el país, por la ciudad, por la gente, el idioma, el trabajo. Ella está encantada con su elección y trata de ser lo más objetiva posible a la hora de recomendar o dar su opinión. Sabe que emigrar a nadie le resulta fácil, mucho menos cuando los que llegan lo hacen casi por obligación.

“El año pasado llegaron muchos hombres a raíz del pedido de Putin a la población masculina de participar en la guerra por ejemplo”, relata Romanova y agrega que “siempre les digo que acá el trato es bueno, la gente es lo más lindo que tiene el país, no miento en cuanto a la economía y los problemas económicos que atraviesa pero sí les digo que todo es posible. Para quienes tienen un oficio el camino está siempre un poquito más allanado, incluso por la barrera idiomática”.

Vladimir, amante de la playa

  • ¡Vladimir! ¡Cada vez más temprano!
  • Jaja mucha gente en verano, me gusta venir más temprano.

Vladimir nació en Ucrania y vive en el Alfar hace diez años. Trabaja como seguridad en un camión blindado, vive con su familia y los sábados y domingos baja a la playa bien temprano para darse un baño de mar. Lo hace todos los fines de semana del año y se mete en cuero, pues, ruso (o ucraniano).

Vladimir no habla perfecto español como Anastasia pero se le entiende. En la playa da ternura, en verano que el clima amerita, lo acompañan a bañarse un puñado de niños súper rubios que se divierten en la orilla. “Son los hijos de mi familia”, cuenta y agrega que “llegaron como veinte familiares míos”. Vladimir es propietario de su casa en el barrio y se encargó de construir un par de hogares más donde hoy viven los suyos. 

Las cebecitas blondas ruso parlantes se han multiplicado este verano en la playa. Las mamás conversan debajo de grandes gorros.

Rusia y Ucrania tienen un pasado en común cuando formaron parte del Imperio Ruso. Desde el 2014 en adelante el conflicto fue creciendo hasta que se desató la guerra cuando Rusia invadió Ucrania, en febrero del año pasado. Para Romanova “los rencores políticos fogoneados por los políticos se desataron y estallaron con esta guerra. Nosotros estamos todos mezclados, no hay ruso que no tenga un familiar ucraniano y viceversa”.

Para Jorge Kuznetzov “las personas se consideran iguales, es decir, una vez fuimos los mismos entre los países eslavos. Yo estuve en Ucrania, en varias de las ciudades que hoy están en conflicto y les he preguntado por el sentido de la identidad y la respuesta fue “saque sus propias conclusiones, yo soy ucraniano, pero mi esposa es rusa”. Y ese ejemplo se replica en infinidad de casos”.

Si la guerra es difícil de entender en los tiempos que corren, más difícil se torna explicarla. Mientras tanto, Mar del Plata es albergue de cientos de rusos y ucranianos que buscan una vida lejos del servicio militar y los bombardeos. 

 

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