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junio 22, 2024
Lo de Acá

Conocé las películas y recetas del ciclo: ¡Qué gusto verte!

En esta tercera edición de «Charlas Bacap», te presentamos las producciones abordadas durante el encuentro y las recetas gastronómicas que las vinculan.  Disfrutá con nosotros del cine, series y la gastronomìa. 

Por Max Czajkowski y Rocío Pérez

 ESPERANDO LA CARROZA (1985) dirigida por Alejandro Doria

Un 6 de mayo pero de 1985 se estrenaba una de las películas más importantes del cine nacional. Esperando la Carroza, mostraba a la familia argentina bien grotesca y pasional, lo que la convirtió en una película de culto para todo el pueblo argentino, pero su éxito se fue afianzando a lo largo de los años.

Es que la película dirigida por Alejandro Doria no fue muy aclamada en su época, y hasta incluso fue destrozada por los críticos de cine de nuestro país, lo que generó que mucha gente no le de la importancia que luego cobró con el paso del tiempo. Hoy en día es difícil que una persona no la haya visto, y los que no la vieron, igualmente conocen sus más famosas frases como: «Ahí lo tenés al pelotudo»; «Yo hago puchero, ella hace puchero; yo hago ravioles, ella hace ravioles»; «¡Qué país!»; «Tres empanadas…»; o «Una pobreza digna».

Esperando la Carroza tenía un elenco excepcional encabezado por China Zorrilla, Antonio Gasalla, Luis Brandoni, Betiana Blum, Darío Grandinetti, Julio De Grazia, Juan Manuel y Andrea Tenuta, Lidia Catalano, y Enrique Pinti.

Dónde verla: en Amazon Prime Video

EL HIJO DE LA NOVIA (2001) dirigida por Juan José Campanella 

Rafael es el dueño de un restaurant que lleva el apellido familiar, Belvedere. Desde hace tiempo, él se ha hecho cargo de todo. Está separado, tiene una hija de ocho años, una novia veinte años mayor (que su hija), una ex-esposa, padre de vitalidad no hereditaria, madre en un geriátrico, acreedores varios, insomnios que son una pesadilla, noches con los capítulos de El Zorro en la tele como única compañía, un celular pegado a la oreja, mal carácter, malestares estomacales, actitudes egoístas y problemas de todo tipo y origen varias veces al día y en forma simultánea para que no pueda jamás pensar, al menos un segundo en su vida, cómo hacer que las cosas se modifiquen.

Fue nominada al Óscar a la Mejor Película extranjera y ganó el Cóndor de Plata a la mejor película. Se estrenó el 16 de agosto en cines argentinos, siendo vista por 1.694.000 espectadores, con una recaudación total de 8,5 millones de dólares. La película fue un éxito de crítica y taquilla.

Dónde verla: Star Plus

NADA (2023) dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat

Nada es una miniserie comedia dramática original de Star+. Cuenta la historia de Manuel (Luis Brandoni), un crítico gastronómico que dependió toda su vida de su ama de llaves, sin embargo, esta mujer fallece y él queda a la deriva porque no tiene idea de cómo manejarse por su cuenta en la cotidianeidad, por lo cual, contrata una nueva ama de llaves para que lo ayude en esta nueva etapa de su vida.

Está protagonizada por Luis Brandoni, Robert De Niro, Majo Cabrera, María Rosa Fugazot y Silvia Kutika.2​ La serie se estrenó el 11 de octubre de 2023.

Dónde verla: Star Plus

Wonka (2023) dirigida por Paul King

La película que sirve como precuela de la historia que conocimos en ‘Charlie y la fábrica de chocolate’, el fantástico libro de Roald Dahl publicado en 1964. Esta no es la primera vez que vemos al personaje imaginado por Dahl. La imprescindible ‘Un mundo de fantasía’ (1971) nos lo presentó con el enigmático y magnético Gene Wilder, capaz de convencer a la audiencia de que siempre escondía algo tras sincera sonrisa de ojos tristes. Luego llegó ‘Charlie y la fábrica de chocolate’ (2005) y Johnny Depp hizo aún más icónico al personaje en la que para algunos es una de las mejores películas de Tim Burton.

Dónde verla: en cines y luego en HBO MAX.

El turno de la gastronomía

ESPERANDO LA CARROZA: Entre empanadas, masitas, mayonesas y flancitos. Una relación estrecha con la comida y la idiosincrasia familiar argentina.

Esta película está presente en nuestro día a día, cada vez que recurrimos a las irónicas e icónicas frases que tienen a los alimentos como protagonistas: «Yo hago puchero, ella hace puchero. Yo hago ravioles, ella hace ravioles«; y «tres empanadas«. Tenemos estas frases grabadas a fuego en nuestro vocabulario, y también representan como el sustento se convierte en uno de los ejes del entramado de nuestras relaciones humanas, buenas o malas.

La comida en «Esperando la carroza» está presente desde el inicio y hasta el final. Genera momentos de suma tensión y siempre está en el centro de la conflictividad, a veces hasta como un cable a tierra.

El alimento en esta película está utilizado con una ironía magistral, pero sin dejar de lado que, en nuestra cultura, los encuentros familiares, de amigos o de trabajo, siempre están atravesados por el compartir una comida, una pata fundamental de nuestra sociabilidad.

Por eso mismo, vamos a remangarnos y a hacer una mayonesa casera. El milagro de emulsionar huevo y aceite, para agasajar a nuestros comensales en nuestro próximo encuentro. Mayonesa esta vez, no los flancitos de Mamá Cora.

MAYONESA CASERA:

1 huevo a temperatura ambiente

1/2 cdita de sal

1 cda de jugo de limón o vinagre

200 cc de aceite

Ponemos el huevo en un bowl (si usas batidora), o en el vaso del mixer. Añadimos la sal, el agente ácido y la mitad de aceite. Mixeamos o batimos sin mover, hasta que se forme una crema. Recién ahí incorporamos el resto de aceite en un fino hilo, mientras continuamos batiendo. Mover el mixer hasta obtener la textura o espesor deseado de la mayonesa. Esta emulsión se puede guardar en heladera por 48 horas. Para personas que cursen una gestación o quienes teman ingerir huevo crudo, pueden realizar el mismo proceso, pero partiendo desde un huevo duro.

Como toque final se puede saborizar con salsa picante, ciboulette, pimentón ahumado, ajo asado, o muchas cosas más.

NADA: LA FAMILIARIDAD DE LOS SABORES QUE ESTRECHAN LAZOS

El personaje principal de la serie explica a su contraparte femenina, que la gastronomía china identifica un trinomio sensorial: el bocado Wen, el bocado Zhao y el bocado Wogh. Si bien no está chequeado que esto realmente exista bajo estos nombres, y seguramente sea una licencia creativa de los guionistas de la serie, de todas formas, este concepto filosófico es crucial para hacernos entender nuestra relación con la elección de los alimentos, en base a las rutinas y apuros que tengamos, los gustos, o los placeres que busquemos.

Según la serie «Nada», el bocado Wen es aquel que nos saca del apuro, ese que únicamente sirve para llenar el estómago y salir del paso. El bocado Zhao es el que elegimos con algo más de tiempo y por gusto, el típico «hoy tengo ganas de comer tal cosa». Y por último el pináculo del tridente: el bocado Wogh, el del corazón, ese que te trae cálidos recuerdos de antaño, o que te genera nuevas sensaciones. El Wogh es el que te toca el alma, o te rompe el cerebro.

En la serie «Nada», se reivindica a 3 platos paraguayos por excelencia, a los que se los tilda como bocado Wogh: el vorí vorí (que hace pocos días fue calificado por Taste Atlas como la mejor sopa del mundo), el jukysy y el pira caldo.

Debido a su reciente notoriedad, elegimos para probar al vorí vorí.

Para el caldo:

4 patas de pollo

1 cebolla

2 tomates

1/2 morrón rojo o verde

1 zanahoria chica

1 rama de apio

1 litro de agua

condimentos: sal, pimienta, comino, orégano, laurel, comino

Para las bolitas (vorí vorí):

300grs harina de maíz

100grs queso gouda o MdP rallado (en reemplazo del queso paraguay)

c/n caldo

Preparación:

Ponemos aceite en una olla grande, y doramos el pollo. Retirarlo. Ponemos un poco más de aceite y hacemos un sofrito con las verduras picadas, hasta que estén tiernas y doradas. Condimentar abundantemente. Agregamos el pollo y llevamos a ebullición. Luego bajamos el fuego y hervimos por al menos 1/2 hora, o hasta que el pollo esté enteramente cocido.

En un bowl agregamos los ingredientes secos para armar el vorí vorí. Incorporamos de a poco el caldo, hasta formar una masa suave pero firme. Formamos bolitas con las manos de aproximadamente 2 centímetros de diámetro. Agregamos al caldo y hervimos por 5 a 8 minutos, o hasta que se terminen de cocinar.

Servimos bien caliente con una presa de pollo en cada plato, y a disfrutar de un bocado de cielo.

EL HIJO DE LA NOVIA: LA CREMA DE MASCARPONE QUE NOS ABRE LOS OJOS A LA VIDA

La cocina del restaurante Beldevere es la cuna de un núcleo familiar muy estrecho, que se termina definiendo en una frase dicha por su protagonista cuando prueba el tiramisú de su padre: «No hay vuelta que darle, tiene que ser mascarpone. Lo que pasa es que es prohibitivo, pa«. Saber nutrir sanamente a nuestros amores, es nuestro queso mascarpone, aunque a veces nos cuesta mucho lograr. Cuando flaqueamos a veces, y descuidamos a nuestro derredor, estamos aplicando un queso crema común, porque es el más fácil y el más barato de obtener. Pero para darlo todo y ponerse la 10, a veces hay que hacer un esfuerzo, y buscar un buen mascarpone.

Claro está, que es una metáfora referida a las relaciones cotidianas que mantenemos con nuestros seres queridos. Llevado a nuestra cocina y en este contexto económico, si bien el mascarpone es un ingrediente inigualable para el resultado, también podemos utilizar un queso crema, sin lastimar a nadie.

 

TIRAMISÚ

Ingredientes:

1 paquete de vainillas

4 huevos

400 grs de queso mascarpone (o queso crema del más firme)

80 grs de azúcar

1 chorrito de cognac (opcional)

c/n café fuerte

c/n cacao amargo

Separamos las claras de las yemas en dos bowls diferentes. Agregamos la mitad del azúcar a las yemas, y batimos con batidora eléctrica, hasta que se torne espumoso. Incorporamos el cognac. Llevar a baño maría con fuego muy bajo (cuidado que el bowl nunca toque el agua), y continuamos batiendo hasta lograr una crema más espesa y aireada. De esta manera pasteurizamos las yemas. Sacamos del baño maría, y agregamos el queso. Revolvemos hasta incorporar totalmente. Dejar descansar.

A baño maría, batimos con varillas las claras hasta que ya no se sientan los cristales de azúcar. Así las pasteurizamos. Luego retiramos y con la batidora eléctrica llevamos a punto de nieve. Añadimos dos cucharadas a la crema de yemas y batimos enérgicamente con espátula. Luego agregamos el resto, e incorporamos con movimientos envolventes, hasta lograr una crema suave y homogénea.

En una fuente, colocamos un piso de crema. Mojamos las vainillas de a una en el café, y las colocamos en la fuente. Por encima una capa de crema, y luego otra de vainillas. Finalmente cubrimos con el resto de crema, espolvoreamos con chocolate amargo, y llevamos a la heladera.

Servimos bien frío, para disfrutarlo y nutrir el alma.

WONKA: LA FELICIDAD RADICA EN EL COMPARTIR

El chocolate siempre se ha atesorado como un alimento que brinda felicidad instantánea. Una suerte de psicofármaco natural. Esta película renueva un concepto valioso para quienes amamos cocinar: el amor radica en compartir lo que hacemos con los demás. Ser testigos de la felicidad que podemos generar en alguien, a partir de los sabores, y todo el esfuerzo puesto en ese producto. Todo lo que se haga con amor, siempre es más rico.

Por eso les propongo pintar caritas felices en nuestros amigos y familiares, con estas trufas de ganache de chocolate amargo y naranja.

TRUFAS

Ingredientes:

200grs de chocolate amargo

200grs de crema de leche

1/2 naranja (solo la piel en pedazos enteros)

c/n granas marrones, coco, o cacao amargo

Ponemos el chocolate picado en un bowl, y reservamos. Cortamos la piel de la naranja, evitando la parte blanca, y la ponemos junto a la crema de leche en una ollita. Calentamos a fuego muy bajo para que se infusione, y la naranja desprenda su esencia. Antes de que hierva, apagamos el fuego y dejamos reposar 10 minutos. Luego volvemos a calentar a fuego muy bajo, y retiramos antes de que llegue a punto de hervor. Sacamos las pieles, y de inmediato volcamos sobre el chocolate. Dejamos un minuto reposar, y luego revolvemos enérgicamente hasta que el chocolate se disuelva por completo. Cubrimos con papel film y llevamos a la heladera hasta el día siguiente.

Con una cuchara vamos sacando pedazos de ganache y con las palmas de las manos formamos bolitas del tamaño deseado. Luego las pasamos por cacao amargo, coco o granas. Mantener en la heladera hasta servir.

Con esta receta sin duda alguna vamos a brindar mucha felicidad a los otros, aunque también a nosotros mismos.

 

 

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