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abril 17, 2024
Mar del Plata 150 motivos

Recuerdos que construyen: 150 Años de Mar del Plata a través del teatro

Estoy convencido de que la marca registrada de Mar del Plata, forjada a lo largo de 150 años, es un valor agregado que debe ser defendido por todos aquellos que aman la ciudad. Aunque no soy nativo de Mar del Plata, me alegra poder participar en la celebración de su cumpleaños número 150 y ser parte de esta comunidad que me ha recibido tan generosamente. Gracias por permitirme formar parte de esta historia y por hacerme sentir como en casa.

Por Carlos Rottemberg

Mi memoria emotiva me transporta a hace 60 años, cuando contaba con 6 años de edad. En ese entonces, mi familia y yo, conformada por mis padres y mi hermana, con el presupuesto que teníamos del barrio capitalino de Mataderos,  llegamos a Mar del Plata con mis viejos y mi hermana al Hotel Lima sobre la calle Sarmiento a cuadra y media de la terminal. 

Optábamos por la pensión completa, y nuestra rutina era simple pero encantadora. Después del desayuno, descendíamos por la calle Sarmiento hasta la costa, donde pasábamos la mañana. Regresábamos al mediodía para el almuerzo en el hotel y luego volvíamos a la playa para continuar con la tarde. Observábamos de reojo a los visitantes de la playa privada del Provincial, sin resentimientos, ya que todo coexistía armoniosamente. Así era Mar del Plata, un lugar que reunía diversas posibilidades en un mismo escenario y momento del año.

Después de la playa, regresábamos al hotel para ducharnos previo a la cena. Antes de disfrutar de la comida, nos dedicábamos a pasear en caballitos por el Parque Primavesi. Esta tradición paradójicamente se repitió hace 30 años, cuando llevé a mi hijo mayor, y en la actualidad continúa con mis hijos pequeños. A lo largo de estas tres etapas, que abarcan 60 años, 30 años y el presente, los caballitos siguen siendo una constante, marcando el tiempo en el mismo lugar.

Un ritual tras otro

La vuelta del Parque Primavesi significaba el inicio de la cena en el hotel, seguida por un recorrido por el centro de la ciudad. Aunque no teníamos recursos para entrar al teatro, encontrábamos placer en quedarnos en la puerta observando la salida de los artistas. La actividad nocturna de Mar del Plata siempre culminaba en una heladería, marcando el cierre de la noche y preparándonos para repetir la rutina al día siguiente. Esta época dejó una marca indeleble en mí, influyendo en mi elección de dedicarme al teatro en la adultez y vivir la ciudad a la par de los marplatenses.

Inicié mi carrera como empresario teatral apenas terminé la secundaria. Aunque no provengo de una familia vinculada al espectáculo, me aventuré en esta profesión hace 49 años. Tras comenzar en Buenos Aires, decidí explorar el teatro en Mar del Plata, y esta temporada actual representa mi 46ª participación consecutiva, sin faltar un solo año. Además de los viajes esporádicos durante el invierno para reunirme con mis afectos locales, esta ciudad se ha convertido en una especie de segunda vida para mí.

Cuando vine a probar suerte con el teatro, me instalé en el Hotel Corbel en la esquina de Córdoba y Belgrano. Fue el conserje del hotel, junto con su esposa Luisa, quienes me dieron una cálida bienvenida no solo al hotel, sino también a la ciudad. Fue Luisa quien me presentó a la persona con la que coordinaría mi primer telón, inaugurando así mi primera sala en el primer piso de Corrientes 1750, donde funcionaba el restaurante La Marmita. Este pequeño espacio, llamado Teatro Corrientes Uno, marcó el inicio de una empresa que hoy cuenta con seis salas en la ciudad. Me enorgullece no solo haber construido desde sus raíces el Teatro Corrientes, sino también haber adquirido terrenos para el Teatro Mar del Plata y haber recuperado el Teatro Bristol, identificándose con la ciudad.

Esta empresa teatral, que ha sido mi actividad comercial principal, me ha mantenido en un constante diálogo con la ciudad. Aunque he estado involucrado en los aspectos empresariales, estoy convencido de que mi conexión con Mar del Plata va más allá de lo comercial. La ciudad me ha acogido de manera excepcional, permitiéndole caminar sus calles con la alegría de haberla elegido como mi hogar.

Finalmente, estoy convencido de que la marca registrada de Mar del Plata, forjada a lo largo de 150 años, es un valor agregado que debe ser defendido por todos aquellos que aman la ciudad. Aunque no soy nativo de Mar del Plata, me alegra poder participar en la celebración de su cumpleaños número 150 y ser parte de esta comunidad que me ha recibido tan generosamente. Gracias por permitirme formar parte de esta historia y por hacerme sentir como en casa.

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