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mayo 29, 2024
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Lo de Allá

Los lugares clave

Un estudio efectuado en una localidad del AMBA reveló cuáles son los principales sitios de cría que utiliza el mosquito Aedes aegypti –transmisor de dengue, Zika, Chikungunya y fiebre amarilla- para desarrollarse en las viviendas. El trabajo brinda herramientas para mejorar la prevención y el control.

 

Por Gabriel Stekolschik de NexCiencia

La actual epidemia de dengue que asola gran parte de nuestro país -con más de doscientos cincuenta mil infectados y cerca de doscientos muertos- nos muestra, una vez más, que no estamos siendo capaces de controlar el avance del mosquito Aedes aegypti sobre nuestro territorio.

Oriundo de climas tropicales, al bicho se lo está encontrando cada vez más al sur de la Argentina. En parte por el cambio climático, pero también porque el insecto está desarrollando nuevas habilidades que le están posibilitando adaptarse a regiones cada vez más frías.

El Aedes aegypti –transmisor de dengue, Zika, Chikungunya y fiebre amarilla- no se cría en charcos, zanjas, lagos, lagunas o ríos. Es un mosquito “doméstico” (vive en nuestras casas y sus alrededores).

Innumerables campañas mediáticas nos repitieron hasta el hartazgo que para combatir el dengue hay que evitar que el mosquito se reproduzca. Y que, para eso, hay que eliminar los recipientes con agua, que es donde se cría el bicho. Sin embargo, es evidente que las estrategias utilizadas para prevenir y controlar el dengue no están dando resultados satisfactorios.

En este contexto, el Grupo de Estudio de Mosquitos (GEM) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA inició una línea de investigación que pone el foco en el trabajo con la comunidad: “La estrategia más adecuada es la reducción de las abundancias del mosquito mediante la prevención y el control, basados en el manejo ambiental”, afirma María Sol de Majo, investigadora del CONICET en el GEM. “Para ello es indispensable conocer la ecología del Aedes aegypti, y cuáles son los factores ambientales y sociales que favorecen o limitan las abundancias del insecto”, completa.

Fue así que decidieron focalizar su trabajo en un barrio de casas bajas situado en Claypole, una localidad ubicada en el sur del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Allí, en conjunto con una organización social del lugar y con la anuencia de los vecinos, ingresaron a 102 viviendas. En cada uno de esos domicilios, relevaron todos los sitios probables de cría del Aedes aegypti y, también, encuestaron a sus habitantes en relación a sus saberes, creencias y conductas frente al mosquito.

El estudio se efectuó en 2022, durante los meses de febrero y marzo, que es el periodo de mayor actividad del mosquito: “De las 102 viviendas analizadas, 94 tenían recipientes con agua”, revela De Majo, y advierte: “De las 102 casas, 57 –más de la mitad- tenían recipientes con larvas y pupas del mosquito”.

María Sol de Majo
María Sol de Majo es investigadora del CONICET en el Grupo de Estudio de Mosquitos (GEM) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Sitios productivos

La hipótesis de trabajo era que la presencia domiciliaria de larvas y pupas de Aedes aegypti, y el número de mosquitos que logra completar su desarrollo para llegar a adultos estarían relacionados con las características de los recipientes, tanto físicas (tamaño, forma, material, volumen de agua que albergan, etc.) como socioambientales (uso que se le da al recipiente, lugar en el que se sitúa, si se llena manualmente o con la lluvia, etc.).

“En total, encontramos 336 recipientes con agua, de los cuales 121, es decir el 36 %, tenían larvas y pupas”, informa De Majo, y agrega: “La mayoría de los recipientes que tenían larvas y pupas eran baldes y neumáticos”.

El estudio, que constituye la tesis de licenciatura de Mariela Olivares, también muestra que, si bien el material más común que se observó en los recipientes relevados fue el plástico, presente en más del 80 % de las casas, el caucho fue el material más preferido por los mosquitos como sitio de cría.

“El neumático es un recipiente ideal para el mosquito porque es muy difícil quitarle el agua, porque brinda un espacio de oscuridad y porque mantiene la temperatura bastante constante”.

El trabajo también señala a los bidones como un sitio de cría a considerar particularmente por su potencial aporte al crecimiento de la población de Aedes aegypti. Otro resultado significativo que ofrece el estudio es que los recipientes de tamaños medianos y grandes favorecen el desarrollo de las larvas y las pupas de esta especie de mosquito.

larvas de Aedes Aegypti
Larvas de Aedes Aegypti.

El lugar del saber

“Cuando les preguntamos a los habitantes de las viviendas, el 55 % conocía al mosquito, el 34 % conocía las larvas y las pupas, y el 45 % conocía las medidas de prevención y, sin embargo, tenían criaderos del mosquito”, cuenta De Majo.

Según la investigadora, las personas conocen al mosquito, pero no saben que se está criando en su propia casa: “La gente ve larvas en los charcos y otros ambientes, pero son de otra especie de mosquito, el Aedes albifasciatus, que no transmite dengue”, informa, y considera: “Se debería mostrar más el ciclo de vida del Aedes aegypti, cuyas larvas y pupas se crían en recipientes que están en nuestros domicilios”.

Ahora, con los resultados obtenidos, el grupo de investigación tenía planeado volver al barrio para profundizar en la identificación de los problemas y para implementar un programa de control local más específico, enfocado en estos recipientes y en las condiciones ambientales domiciliarias que favorecían el desarrollo del Aedes aegypti en la zona.

“Es un trabajo que habría que hacer en conjunto con investigadores de otras disciplinas. Pero dada la situación actual de incertidumbre en relación a lo que sucederá con los becarios y los subsidios decidimos que ahora vamos a tratar de publicar estos resultados y, después, ver cómo se puede seguir”.

Foto: Luiza Cavalcante / Exactas UBA.

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