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Mar del Plata
agosto 3, 2021
Lo de Acá

En Mar del Plata funciona un laboratorio que permite analizar la materia prima de la industria textil

El análisis al que se somete el hilado con el que se hace la ropa es el principal objetivo de este Laboratorio que se puso en marcha hace poco más de un año en la ciudad.

El Laboratorio de Ensayos y Certificaciones de Materiales Textiles de Mar del Plata es el encargado de analizar la materia prima con la que trabaja la industria textil en la ciudad. Lo hace mediante ensayos químicos que determinan la calidad y el detalle de los elementos que se utilizan en las fábricas.

El objetivo de este espacio es agregar “un elemento de calidad y distinción a los productos fabricados por la industria textil de Mar del Plata”. Además, brinda facilidades al desarrollo local porque el único laboratorio que lo hacía era el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) en Buenos Aires, lo que dificultaba la vinculación de los fabricantes con ese establecimiento. 

El laboratorio fue inaugurado en abril de 2019, en el marco del Programa de Apoyo a la Competitividad (PAC), y financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y llevado adelante por el Ministerio de Producción de la Nación. El espacio surge también por una articulación entre la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño (FAUD) de la Universidad Nacional de Mar del Plata y la Cámara Textil de la ciudad.

“El laboratorio se armó principalmente para conocer la composición de la materia prima. Esto se realiza con observación microscópica, lupas de alta definición, y con ensayo de solubilidad con la parte de combustión.”, detalló a BACAP el Esp. D.I. Nicolás Esteban Lenz, director del Laboratorio de Materiales Textiles FAUD.

Foto: Mauricio Arduin.

Luego, propusieron nuevos ensayos como “identificación de composición por solubilidad, observación microscópica, título (el grosor promedio de un hilado), ensayo de torsión para saber qué resistencia mecánica va a tener el hilado en el proceso de tejido, y un ensayo de resistencia a la tracción del hilado, para evitar cortes y caídas de paño”.

Asimismo Lenz comentó que  “otro de los elementos  que pudimos adquirir es un espectro fotodensitómetro”. Se trata de un aparato que hace una “lectura perfecta del color en términos físicos, para determinar las variaciones de color en las partidas de hilados y, eventualmente, determinar el tiempo de antigüedad que tiene el hilado, si está vencido, si es apto para tejido”.

Estas, son “algunas cosas a las que la industria no está acostumbrada, pero desde el laboratorio se puede trabajar para pensar en una mejor calidad y el reconocimiento del público, del producto que compra”.

Beneficios para el productor y el cliente

Desde el Laboratorio, se asesora al productor sobre la materia prima que está utilizando a través de la determinación de su composición. Puede ocurrir que el fabricante del hilado no declare exactamente cómo está compuesto el producto, ya que muchas veces se hace “a ojo”. Saber el material posibilita trabajar mejor sobre los cuidados que este requiere. 

Los beneficios llegan también al usuario, porque puede conocer y exigir que el producto que está comprando es, efectivamente, lo que le dicen que están vendiendo.

El especialista también dijo que el trabajo que se realiza también posibilita  conocer la composición química de la materia prima, que “está relacionada con la hipersensibilidad o hipoalergénico del producto”. 

Foto: Mauricio Arduin.

Por ejemplo detalló que durante los primeros meses del inicio del aislamiento social, se hicieron ensayos sobre mascarillas N95 (que filtran el 95% de las bacterias) que estaba adquiriendo el Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur (INAREPS). “Ahí no es un problema productivo, económico ni tendencia, si no que si no es 100% polipropileno, absorbe bacterias, las almacena y es una fuente de contaminación más”, detalló Lenz.

La veracidad de la etiqueta

La resolución E 404 / 2016 del Ministerio de Producción obliga a los fabricantes nacionales e importadores de productos textiles o de calzados a presentar una declaración jurada de composición de productos (DJCP), con el objeto de respaldar la veracidad de la información declarada en el etiquetado o rotulado de los productos.

¿Se puede decir que una materia prima es buena, regular o mala? “Sí, pero después hay que sostenerlo. Una materia prima sintética no es mala por definición, así como una natural no es necesariamente buena”. A lo que añadió: “Sí podés decir por ejemplo, que la delgadez en nanómetros de los filamentos de una lana no supera tal grosor, y tiene un tacto suave en contacto con la piel. Eso en Mar del Plata se usa bastante. Como también el baby llama (la primera esquila de la llama cuando no tiene ocho meses), o (merino)”, detalló el Director del Laboratorio. 

“Hay que corresponder lo que dice la etiqueta de composición de la nuca con lo que efectivamente tiene el hilado. Si se logra eso, se puede asegurar que la lana no va a generar pilling, esas pelotitas que se ven prendas de mala calidad. En términos generales, se puede garantizar que la calidad del producto que tiene es la que el fabricante dice”, afirmó Lenz. 

El trabajo del laboratorio textil en su totalidad abarca “los derechos, la  especulación económica del producto, los procesos que debe someterse el hilado y el conocimiento del usuario sobre el objeto”. Se trata de tareas que, en final medida, promueven una mejor calidad del producto textil en Mar del Plata.

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