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noviembre 26, 2022
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Cine y series

“Mare of Easttown”, más que una serie criminal

Por Max Czajkowski

¿Cómo una producción que aborda un género trillado llegó a convertirse en el fenómeno televisivo del 2021? Hay un interesante número de cualidades que enriquecen la historia por encima de la típica trama de resolver un asesinato.

Es difícil hacer empatizar a una estrella de Hollywood con lo mundano. Nos parece tan lejano ese mundo, la parafernalia construida para algunos pocos y el resto que pague por ese entretenimiento, pero sólo observándola a través de una pantalla.  Y cuando esa brecha digital se achica y el artista puede llegar a través de su interpretación a las personas de a pie y que estos se identifiquen, se ve como un fenómeno que ocurre cada tantos años. Y Kate Wislet, quien se ganó el respeto hace dos décadas,  hoy se la toma como la representante de lo auténtico en una industria que odia las canas y las arrugas. La actriz británica este 2021 protagonizó, por ahora, la mejor serie del año, con un actuación sobresaliente y con una “estética natural y sin retoques postproducción” por pedido de ella. 

¿Por qué escribí 134 palabras y todavía no hablé de qué va la miniserie? ¿Por qué hago hincapié en lo estético de la protagonista? Porque según la propia Kate fue una de las razones por lo cual “Mare of Easttown” de HBO MAX se convirtió en lo más visto en la historia de la plataforma. Aquí sus palabras: “Interpreté a Mare como la mujer de mediana edad que soy, voy a cumplir 46 años en octubre. Es una mujer imperfecta y en pleno funcionamiento, con un cuerpo y un rostro que se mueven de una manera que es sinónimo de su edad, su vida y de dónde viene. Creo que estábamos un poco hambrientos de eso”. Sí, usó la palabra hambrientos. Ella sabe que todo lo que vemos en pantalla es hegemónico y es difícil que nosotros como espectadores empaticemos. Punto para Wislet. 

Ahora abordaremos de qué va la producción. La historia nos lleva a un pueblo de Pennsylvania donde prácticamente todos se conocen. Una detective Mare (Kate Winslet) investiga un asesinato de una chica, mientras que al mismo tiempo afronta la impotencia de una desaparición no resuelta de una adoslecente. El posible vínculo de ambos sucesos pone a la población en alerta. La cercanía de víctimas y familiares aporta una dosis extra de presión, impregnando el relato. Atrás queda lo impersonal de los crímenes cometidos en grandes citys. 

Y si no fuera poco con intentar resolver los casos abiertos, Mare afronta problemas personales: separación; el suicidio de un hijo; la lucha por la custodia de un nieto frente a una madre adicta; la reestructuración de su vida sentimental; el ego profesional. Todos estos temas forman parte indisoluble de la trama. Ahí radica el elemento distintivo de la serie, junto a un elaborado y sugestivo estudio de personajes. Importa lo que les ocurre. Transmiten un amplio abanico de problemáticas y circunstancias que desprenden aroma a realidad, a la vida en sus diferentes vicisitudes.

Brad Ingelsby fue el encargado de escribir el guión que desnuda a la protagonista en sus inseguridades y desatinos, sin tropezar nunca en el estereotipo. “Mare of Easttown” logra construir un clima excepcional en 7 capítulos en su única temporada hasta el momento. Un ambiente envolvente y adictivo se adueña de la puesta en escena a través de personajes secundarios muy bien descritos.

Mirala en HBO MAX.

“No”, el poder de lo audiovisual

Pablo Larraín hoy es sinónimo de calidad en Hollywood. Un cineasta chileno que tiene una filmografía muy variopinta, pero que siempre llama a la reflexión. Su película del 2012 protagonizada por Gael García Bernal,  es una de sus joyas que flotan por Netflix. 

Basada en un hecho histórico verídico, aborda la historia de René Saavedra (Gael García Bernal) un joven que trabaja en publicidad que regresa a Chile tras su exilio en México. Su desempeño  brillante y optimista lo lleva a liderar la campaña que propugna el “No” al plebiscito chileno de 1988. Su objetivo es poner fin a la dictadura militar Augusto Pinochet, con una estrategia de márketing no basada en el enfrentamiento y la denuncia del régimen sino en la esperanza  y la alegría. 

Es una película excelente desde todos los aspectos técnicos y narrativos. El cineasta Pablo Larraín lleva adelante una dirección impecable. Es muy acertado remarcar el tono de documental que le dio a la producción con una filmación de la época de los años 80 para poder mezclar las imágenes de archivo para que el ojo del espectador no sienta un cambio brusco de escenas.  El abordaje sobre cómo se trabaja en publicidad es realmente interesante, sobre todo, en una campaña política. 

Uno de los puntos altos es cómo se expone con tanta claridad el mensaje que recepcionan las masas y para que las personas sean un poco más conscientes de todo ese proceso que ocurre tras las cámaras de televisión, tras las campañas y cómo buscan la forma de manipular. Afortunadamente es una película que hoy está al alcance de todos y todas.

Mirala en Netflix

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