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septiembre 17, 2021
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Woodstock 99: cómo dejar abiertas las puertas del infierno

Por Max Czajkowski

“Peace, love and rage” (2021), es un documental que muestra todo lo acontecido durante la celebración del tristemente famoso festival celebrado en 1999. Una cita caótica que terminó con un brutal espiral de tumultos, xenofobia, incendios y violaciones. 

Dirigido por Garrett Price el documental de HBO MAX estrenado este 2021, “Woodstock 99: peace, love and rage”, se centra en la búsqueda de aquellas circunstancias que, combinadas y en plena sinergia, funcionaron como catalizadoras de los graves disturbios registrados en Rome (Nueva York) entre los días 22 y 25 de julio de 1999. Los grandes responsables, o irresponsables, de la tragedia ocurrida son los organizadores Michael Lang y John Scher, quienes claramente no se hacen cargo de lo sucedido. Ambos promotores ofertaron como revival del Woodstock original celebrado en 1969 –y tras la exitosa edición de 1994– exprimiendo aquel eslogan de paz y amor que, sin embargo, no fue tal. 

Uno de los grandes errores y como bien se muestra en el material de casi dos horas, fue su ejecución. Pensar que la juventud de 1999, se iba a parecer a la de 1969. Y es que, aquella historia de amor idílico de finales de los 60, tenía un propósito, tenía un contexto histórico, la de 1999, solo era sexo y drogas, sin un trasfondo, sin ganas de cambiar nada. Además, se potenció a un público joven blanco estadounidense que estaba en un estado de ebullición que era un reflejo crudo de la sociedad norteamericana. 

Otra de las fallas claramente fue la elección de artistas tan superficiales y que tenían mensajes  de supremacía blanca y misoginia. Esto no representaba lo que significó el movimiento de contracultura, 30 años antes. Las letras y música que bajaron del escenario durante los 3 días del festival hizo que el público (se estima una concurrencia de 500 mil personas) esté furioso y sienta la necesidad de explotar de ira. Situación anímica que se fue incrementando con las malas instalaciones del lugar, el calor insoportable y el calor. Las imágenes del documental son claras: fue como abrir las puertas del infierno para que los demonios hicieran lo que quisieran. Fueron 3 veladas donde la mayoría de las mujeres asistentes vivieron una verdadera pesadilla: muchas de ellas fueron abusadas sexualmente o manoseadas durante los shows. Meses después, una asistente del evento creó una página web para aquellas personas que terminaron ultrajadas, pudieran contar lo sucedido anónimamente.

Y como en el infierno lo que sobra es fuego, eso dicen, las llamas no se hicieron esperar. Al tercer día de Woodstock 99, mientras tocaban los Red Hot Chili Peppers, los presentes comenzaron a incendiar el lugar. Los organizadores le pidieron a la banda que calmase a la turba, pero  Anthony Kiedis y cia en vez de transmitir ese mensaje de tranquilidad, tocaron “Light my fire” de The Doors. Unos amigos. Si quieren ver cómo la realidad política, social y la música influyen en la juventud, este es su documental.

Miralo por HBO MAX

“El irlandés”, viejos son los trapos

El tiempo es corrosivo. Pasan los años y nos volvemos lentos, canosos, arrugados, ya no podemos disfrutar un buen plato de comida. Ese paso del tiempo es el alma de esta película cargada de mafia, sindicatos, política y familia.  Donde unos ven arena, Martín Scorsese ve oro en polvo. Donde algunos ven actores viejos, Scorsese ve sabios de la actuación. Y ese es el corazón.

De Niro (78 años) , como el Irlandés, el protagonista, brilla y está a la altura de sus personajes como en GoodFellas ó Casino. Al Pacino (82 años) se come la película; impone autoridad, genera miedo y le da el toque de comicidad a un film de tres horas y media.  Y Joe Pesci (78 años), qué decir de un actor que hace diez años no hacía una película. Deja la característica verborragia para dar un Master Class de templanza y actuación. Tres monstruos rodeados de un gran elenco. El cerebro es Scorsese (79 años). Escenas profundas, planos secuencias excelentes y diálogos pensados milimétricamente para el deleite cinéfilo

Todo forma el gran cuerpo que es El Irlandés: largo, andar pesado, inteligente  y fiel a su origen. Se siente como el capítulo final de la historia de gangster que a Martin le gusta contar. Apenas la terminé de ver dije “no creo que sea una de las mejores películas de Scorsese”. Qué equivocado estuve. Con el correr del tiempo y el revisionado, cobra mayor dimensión y calidad. Envejece como los buenos vinos, porque viejos son los trapos. 

Mirala en Netflix

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