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Mar del Plata
septiembre 25, 2022
Marplatenses en la Ciencia

Monitoreo de la gaviota cangrejera, una tarea entre la comunidad científica y la ciudadanía

Biólogos y biólogas del CONICET y la UNMdP llevan adelante desde 2016 investigaciones para contribuir a la conservación y el manejo de esta ave marina amenazada, que visita la costa marplatense en época de invernada. Desde 2019, incorporaron en el proyecto a la comunidad, que puede participar con el aporte de datos de avistajes de estos animales en un amplio sector costero.

Por Agustín Casa

Profesionales del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC), del CONICET y la UNMdP, llevan adelante desde 2016 un proyecto de monitoreo ambiental de la gaviota cangrejera, un ave marina endémica del área costera del Atlántico sudoccidental.

Como parte de esta iniciativa, integrantes del Grupo de Ecología y Conservación de Aves Marinas de la institución comenzaron ese año con el anillado de individuos de esta especie amenazada que invernan en la Reserva de Biosfera Parque Atlántico Mar Chiquito y en la costa marplatense. En estos seis años, han podido anillar a más de 220 ejemplares en esta zona.

En 2019, desde el proyecto se convocó a la comunidad costera a participar mediante el avistaje de gaviotas cangrejeras que posean esos anillos y su ubicación, dato de gran valor para el estudio de estos animales. De este modo, se combinan la investigación científica con el aporte de vecinos en actividades de ciencia ciudadana.

Durante el trabajo de campo, se realiza la captura con fines científicos de ejemplares de gaviota cangrejera (Larus atlanticus). Una vez capturados, los animales son anillados, y se toman muestras de sangre con el objetivo de determinar su sexo. Adicionalmente, se realizan pruebas comportamentales para determinar la personalidad y flexibilidad comportamental de los individuos”, señala a Bacap Germán García, doctor en Ciencias Biológicas e investigador del CONICET en el IIMyC.

Foto Graciela Lizalde, 2019, Mar del Plata

Un punto interesante del estudio es que la información obtenida durante el trabajo de campo puede ser cruzada con los registros de gaviotas anilladas que se observan en diferentes áreas costeras. La ciudadanía registra las aves anilladas y reporta el número de anillo, enviando una foto y la localización del ave (georreferenciación). La información generada a lo largo de los años nos permite tener un monitoreo del ambiente marino-costero argentino, resalta el biólogo.

En este marco, la participación ciudadana le aporta un mayor número de avistajes y una mejor cobertura geográfica a la investigación. La ciudadanía participa a partir del avistaje de individuos anillados. Una vez que se comunican, reportan el número de anillo, la localización, y si es posible adjuntan una fotografía. Desde el grupo de trabajo les podemos dar información de donde fue anillado el animal, la edad que tiene en caso de poder estimarla y el sexo si ha sido determinado molecularmente en el laboratorio, comenta García.

Como indica el investigador, la iniciativa tiene como objetivo contribuir a la conservación y el manejo de una especie de ave marina amenazada regionalmente teniendo en cuenta los hábitats utilizados por esta especie y la plasticidad de su comportamiento frente a posibles cambios en las condiciones del área que habita

Al mismo tiempo, destaca que el proyecto busca generar información que ayude a la implementación de políticas ecosistémicas en el manejo del ambiente marino-costero.

El aporte de la comunidad

Desde 2019, el equipo del IIMyC ha recibido más de 180 registros de aves anilladas que abarcan el sector costero comprendido entre la bahía San Blas, al sur de la provincia de Buenos Aires, y la laguna Rocha, en Uruguay. Del total, al menos 80 individuos anillados fueron reportados por la ciudadanía. En simultáneo, también cuentan con aportes de guardaparques que envían registros de las áreas protegidas donde la especie se reproduce durante la primavera.

De los registros que manda la ciudadanía podemos saber los movimientos locales y regionales de la especie a lo largo de su distribución. En este sentido, surge información muy interesante y contrastante como la alta o baja fidelidad que puede tener un individuo a un sitio en particular de invernada, cuenta el biólogo.

En esta línea, García relata: Desde Rocha (Uruguay) todos los años reportan a un mismo individuo que visita la misma laguna costera. Lo mismo pasa en sitios como Mar Chiquita o las playas céntricas de Mar del Plata en relación a la fidelidad de algunos individuos. En otros casos, pasa que el individuo primero se registra en Mar del Plata, luego en Mar Chiquita y después en otro sitio de la costa.

Además, el investigador remarca el valor de los aportes de la comunidad durante la pandemia de COVID-19. La respuesta de la ciudadanía tomó mucha fuerza durante el invierno 2020, momento en que como investigadores no podíamos salir al campo, pero recibimos registros de diferentes vecinos de la costa de la provincia. A pesar de no poder anillar nuevos animales durante ese año de pandemia, la ciudadanía mantuvo en marcha el proyecto, detalla.

Un ave marina amenazada

Según el especialista, la gaviota cangrejera tiene un porte mediano y pesa unos 800 gramos. Los individuos adquieren el plumaje adulto a los 3 años y se estima que pueden vivir entre 20 y 30 años. Como su nombre popular lo indica, su dieta está basada en cangrejos.

La clase etaria de los individuos puede ser diferenciada principalmente por su plumaje. Los individuos adultos son blancos con dorso, alas y banda subterminal de la cola negros. Los subadultos son parecidos a los adultos, pero aún con manchas pardas en el pecho y la cabeza. Y los juveniles son pardos con manchas más oscuras en el dorso, explica. 

Asimismo, menciona que las áreas reproductivas de estas aves se concentran en humedales costeros entre el estuario de Bahía Blanca y la bahía San Blas, y algunas aves nidifican en islas del norte del golfo San Jorge, en Chubut. 

“Actualmente no hay evidencia de una disminución continua del tamaño poblacional. Se estima que la población global tiene aproximadamente 7.500 parejas reproductivas. Durante la época de invernada, la especie se dispersa hacia el norte, llegando a Uruguay y Brasil. Las costas de Mar del Plata, Mar Chiquita y zonas adyacentes son sitios de invernada muy importantes para la especie, subraya García.

Foto Alvaro Pérez Tort 1 – Arroyo Maldonado Uruguay 2020

No obstante, el biólogo advierte que se trata de una especie que enfrenta graves problemas de conservación, como la degradación del hábitat, el impacto humano y la contaminación.

Por un lado, el especialista señala que esta gaviota suele concentrarse en desembocaduras de arroyos y lagunas costeras donde existen cangrejales y resalta que estos sitios se encuentran amenazados principalmente por el crecimiento urbano no planificado, afectando así el recurso alimentario de dicha especie

Muerte incidental

Otra problemática es la muerte incidental como consecuencia de la pesca recreativa. Los pescadores suelen descartar anzuelos, hilos de pesca, bolsas de nylon con carnada y otros desechos que son arrojados al agua u olvidados sobre los muelles y las playas. Tanto los muelles como las playas son utilizados por las gaviotas para descansar y/o alimentarse, interactuando de esta manera con los descartes y desechos de los pescadores, describe García.

Y agrega: Como resultado de esta interacción, encontramos individuos muertos a causa de la ingesta de restos provenientes de la pesca recreativa, principalmente anzuelos e hilos de pesca, e individuos enredados, heridos o mutilados con líneas de pesca y anzuelos que impiden su alimentación y desplazamiento, lo cual ocasiona finalmente la muerte”.

En tanto, el investigador sostiene que otras amenazas que enfrenta la especie son la colecta de huevos en los sitios reproductivos, y la contaminación por metales pesados y productos de síntesis química

Por último, remarca que casi la totalidad de la población de esta especie se reproduce en áreas protegidas de la provincia de Buenos Aires. Son muy importantes las decisiones que se toman desde las administraciones de las áreas protegidas para conservar la población de gaviota cangrejera, concluye.

Las personas interesadas en participar de esta iniciativa de ciencia ciudadana pueden realizar sus aportes al email g.cangrejera@gmail.com, a la cuenta de Instagram @avesmarinas.iimyc o a la cuenta de Twitter @MdqSeaBirds.

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